Desde hace unos diez años Florence Thomas se ha encargado de recordarnos a los hombres que las mujeres son mucho más que unos objetos decorativos con los que uno presume ante los amigos. Sí, es cierto, a veces nos saca la piedra, pero es innegable que ella y otras investigadoras del tema de la mujer nos han refregado a los colombianos machistas y patriarcales unas cuantas verdades que tienen mucho que ver con lo mal que anda el país.

Los hombres creemos que usted nos odia pero usted ha asegurado mil veces que le caemos bien. Dénos un par de argumentos para creerle.
Nunca he hablado de una guerra de sexos; sí, los hombres —no todos claro— me caen bien; me gusta su lógica, me gustan sus fragilidades; me gusta su presencia y no concibo la vida sin ellos. No he tenido sino hijos varones, solidarios, cómplices, sensibles y tenazmente amorosos. Nunca he sido maltratada por un hombre, he sido maltratada, como la mayoría de las mujeres colombianas, por una cultura de hombres... ¡cosa diferente!
¿Qué es lo más detestable de los hombres?
Su cultura excluyente y su sordera a otras voces.
¿Cree que columnistas e investigadoras como usted, Julieta Lemaitre o María Emma Wills han logrado cambiar el perfil machista del hombre colombiano?
Por supuesto que sí. Estamos cambiando poco a poco una cultura patriarcal; y esto, lo sabemos, son procesos de larga duración que difícilmente se miden en el corto plazo.
¿Qué nos falta a los hombres para comportarnos como toca con las mujeres?
¡Generaciones!
¿Qué tan culpables son las propias mujeres del machismo?
Culpables del machismo, más que las mujeres, es todo un tejido cultural patriarcal que se reproduce a sí mismo. Por supuesto las mujeres, muy a menudo, son cómplices de esta cultura. No es suficiente nacer mujer para tener una mirada crítica sobre el machismo. Esta mirada se construye.
¿Cómo es la Florence mamá?
Florence madre es como todas las madres: amorosa, boba, patriarcal y excepcionalmente feminista... ¡¡¿Y qué?!!
¿Cómo son sus hijos en el trato con las mujeres?
Mis hijos son hombres (tienen hoy 29 y 33 años) sensibles, tiernos, tenazmente admiradores de las mujeres y por supuesto machitos de vez en cuando... Uno no se despoja de 5.000 años de patriarcalismo-machismo en una generación.
¿Y qué piensa de los hombres que defienden lo femenino?
Depende cómo. Conozco una cantidad de hombres que dicen amar y adorar a las mujeres y a veces son los que más las maltratan. Los que de verdad son solidarios con la revolución de las mujeres y lo demuestran no solo en el discurso sino en la vida cotidiana... me parecen chéveres pero… ¡¡demasiado escasos!!
Qué es peor, ¿un machista declarado o un feminista demagogo?
Es más fácil cambiar a un machista declarado porque no podrá sustentar sus argumentos mucho tiempo.
Háblenos de algunos escenarios tradicionalmente considerados como machistas:
Fútbol: tenaz, además, cada vez más violento. Una verdadera escuela de machismo y violencia. Billar-pool: es un lugar que poco conozco. En general detesto los lugares homo, o sea, no mixtos. El viernes cultural: afortunadamente se acabó, ¿o no? Despedida de soltero: triste y lamentable... y sigue demostrando la solidaridad de los machos entre sí. Fiesta de fin de año de oficina: depende de cuál oficina... no conozco sino las fiestas de fin de año de la Universidad Nacional, que son ricas y chéveres.
¿Usted sí cree que a las mujeres hay que darles cuotas o porcentajes de poder? Por decir algo, el 30 por ciento de las curules al senado o cosas de ese estilo…
Sí, la ley de cuotas es una ley de reparación histórica. El día que exista igualdad de oportunidades para todos y todas en todos los espacios de la vida pública no necesitaremos más leyes de cuotas. Pero mientras tanto, en una cultura tan patriarcal que no es capaz de visibilizar a las mujeres, tendremos leyes de cuotas. Ustedes, señores patriarcas, nos obligaron a esto.
¿Qué música escucha? ¿Qué la toca, qué le llega al alma?
Música barroca para el estrés; Brel, Brassens, Barbara y Piaf para la nostalgia; Serrat, Pablo Milanés y Miguel Bosé para la esperanza; rock argentino, Fito Páez, Charly García, Aterciopelados, Carlos Vives y compañía con mis hijos (cuando eran más jóvenes).
¿Cómo ha visto el experimento del alcalde Antanas Mockus de declarar una noche para que las mujeres rumbeen solas?
Muy bello el experimento de Antanas. Ustedes conocieron los resultados de esa noche: una noche con mucho menos violencias callerejas, con ningún homicidio, con un aprendizaje muy lindo de la complicidad entre mujeres y del hecho que uno la puede pasar rico entre mujeres, que no siempre necesitamos hombres para sentir que existimos... ¿Qué más quieren que les diga?
¿La maternidad y la familia les impiden a las mujeres ser lo que quisieran ser?
No creo. A mí no me lo impidió. Por supuesto soy una mujer privilegiada. Además no es tanto la maternidad y la familia que impiden a las mujeres ser lo que quieren ser; son las condiciones culturales que rodean la maternidad y la familia. Y eso es distinto. No es la maternidad en sí. Ni la familia en sí.
¿Cuál es la respuesta que nunca ha podido dar en una entrevista?
En general he tratado y he podido decir lo que tengo que decir. No me he sentido censurada en Colombia.
De estos oficios, cuáles se negaría a ejercer y cuáles ejercería con ciertas condiciones:
Modelo: ¡Nooooooooooooooo! Azafata: tampoco, porque es una imagen que tienen pero la vida concreta de una azafata es tenaz, dura, no tienen nunca tiempo para conocer los sitios donde están y su profesión es ante todo de servicios. Actriz de televisión: si es como Vicky Hernández, ¿por qué no? Cantante: como la Piaf o Barbara o
Liza Minelli, sí. Senadora: Sí, siempre y cuando la política cambie de rumbo. Entonces, la respuesta sería ¡¡no!!
Usted es madre de familia. ¿Qué tan fácil le ha resultado aplicar en la práctica sus teorías y consejos?
Afortunadamente me he dado la posibilidad de ser a veces incoherente, contradictoria y de equivocarme sin ninguna complicación. En la práctica he tratado de ser lo que soy: una feminista incoherente (afortunadamente) con sentido del humor y llena de contradicciones.
Y creo que me funcionó.
Se quejaba usted en tiempos de la telenovela Café porque todo un país quería casar a Gaviotica con el tonto de Sebastián y su argumento, si mal no recuerdo, era: déjenla vivir en paz, déjenla ser ella misma. ¿Qué hacer para romper el mito de que una mujer solo se realice si carga con un marido y unos hijos por el resto de sus días?
Se está haciendo poco a poco: destejer los hilos de una cultura patriarcal que piensa todavía que la única promesa de felicidad para una mujer es el matrimonio.
Bueno, y ahora se ocupa nuevamente de la televisión. ¿En qué se “raja” Francisco el Matemático?
Ya lo dije en mi última columna de El Tiempo: se está volviendo moralista...
¿Francia o Colombia?
Los dos... tratando de que los dos, Francia y Colombia, sean matrias y no patrias.
¿Cómo era su discurso en tiempos del socialismo y el comunismo? ¿Cómo ha cambiado en estos últimos años?
En los tiempos del socialismo (¿cuáles tiempos?, ¿los tiempos del jardín de Freud en los años 70 y 80?), apenas me iniciaba al feminismo. Y es justamente porque las izquierdas no nos dieron respuestas a la discriminación de las mujeres que nos pareció que había que ir a buscar respuestas en otra parte. Pero el haber militado en una de estas izquierdas fue importante. Nos enseñó a visibilizar las desigualdades y a resignificarlas.
El último libro que se leyó y el libro que jamás volvería a leer.
Puerto Libre de Ángeles Mastretta. El varón domado de Esther Vila.
Defina los siguientes arquetipos de “lo femenino”:
Mata Hari: no sé. Vicky Hernández: bella, auténtica, la mejor actriz de este país. Juana de Arco: la odio desde que Le Pen la escogió como símbolo nacionalista. Margareth Thatcher: puro hierro. ¿Fue mujer? Catalina de Medicis: Temible. Sor Teresa de Calcutta: no va conmigo. Claudia Schiffer: bella por fuera, por dentro... no sé, la perfección asusta. Amparo Grisales: Admiro su seguridad. Pero demasiada centrada en el cuerpo. Noemí Sanín: valiente hasta el final. Ingrid Betancourt: nos hace mucha falta. No hay derecho...
¿Qué es lo que usted más detesta de una revista como SoHo?
No me molesta...
De hecho, ¿la ha leído alguna vez o eso va contra sus principios?
¿Qué creen ustedes?, ¿que soy una feminista insoportable? Como lo dije anteriormente, soy una mujer llena de felices contradicciones. No soy tan rígida, ni radical como se lo imaginan. Veo telenovelas y a veces leo revistas light y hasta soy capaz de gozármelas. Me gusta la vida bajo todos sus matices y si no fuera así no podría hacer el trabajo que estoy haciendo en Colombia.

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