Tiene un ph bastante particular, que podría describirse como una mezcla de detergente con leche condensada. Si de cata se trata, es tan seco como un jerez extraseco, tan astringente como un vino con muchos taninos y tan pegajoso como un Bayleys, aunque no es dulce. Deja un aftertaste en la garganta que me pone un poco ronca. Es, sin duda un alimento tan nutritivo como la leche y, como al contacto con la saliva se condensa y se quiere quedar pegado en todas partes, fácilmente podría hacerse una campaña similar a la de I drink milk, en donde muchos famosos salían con bigotes blancos en la boca. No. No sabe rico, pero el placer que veo en los ojos del hombre que me alimenta paga todo eso que el dinero no puede comprar. Desde hoy lidero la campaña con bigotes blanquecinos: "Yo también tomo leche".

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