Me casé con una mujer del otro mundo. Pesa 165 kilos, es policía y los fines de semana es 'Gordel', la rigurosa jurado del 'Faltón X' en el programa El disparate del humor. Por eso, cuando caminamos juntos por las calles de Barranquilla no sé si la saludan por ser la famosa de la tele, por ser autoridad o por su obesidad. La conocí hace veintidós años cuando estudiábamos Derecho e Isabel era apenas rellenita y muy atractiva. ¡No quiero decir que ya no lo sea! (lo aclaro, para que mi vida no corra peligro). Si bien ya sufría de tiroides, su peso era el normal para una pelada de diecinueve años.

Nos cuadramos, pero después la relación se interrumpió porque yo me tuve que trasladar a Bogotá. Siete años más tarde, el destino quiso que nos volviéramos a ver en Barranquilla. Aunque sea difícil creerlo, lo que más me impactó de ese reencuentro no fueron los 110 kilos de más que tenía, sino su espantoso peinado. A pesar de ese detalle, el flechazo fue fulminante, tanto que decidimos unir nuestras vidas y de inmediato ella quedó embarazada. Eso fue un milagro porque los médicos decían que las posibilidades de que Isabel sobreviviera a un embarazo eran de una en diez millones. Pronosticaban que, si nacía, la bebé podría sufrir enanismo o retardo mental. Si vieran lo que es nuestra hija Isabella ahora, con sus quince años recién cumplidos: ¡toda una mamacita!

La comida en la vida de mi mujer es una religión. Y para colmo, a su hermana, Mella Hernández, se le ocurrió montar una empresa de bufé en nuestra propia casa. Butifarra soledeña, carne de chivo y cerdo (su preferida), sancocho de rabo, paella valenciana y todos los manjares que uno desee, Isabel los tiene al alcance de la mano en cualquier momento del día. Con ese panorama, ¿cómo se hace para iniciar una dieta seria y efectiva? Misión imposible…

Yo la molesto porque desde que se levanta comienza para mí el manual de instrucciones: "Alcánzame tal cosa, prepara la otra". Por su trabajo de policía está acostumbrada a ordenar y eso a mí no me molesta, porque su exceso de peso genera limitaciones. Para trasladarse coge taxis y se ubica al lado del conductor, así puede desplazar el asiento hacia atrás para viajar más cómoda. Cuando vamos a un restaurante, la calidad de la comida no es tan importante como la de las sillas. El DVD casero reemplazó al cine como entretenimiento nocturno por obvias razones.

El humor forma parte de su vida y la ayuda a aceptar su condición con naturalidad. Isabel se ríe de sí misma y tiene dos virtudes: un corazón más grande que su talla y una enorme autoestima. Frecuentemente vamos a las playas de Santa Marta y ella no tiene problema en refrescarse con su traje de baño escotado, ante la atenta mirada de todo el mundo. Es como si disfrutara de eso. También aparecen personas imprudentes que le sacan la piedra. Hace unos días estaba sola en un mercado comprando carne. Un hombre la vio con el carrito repleto y le dijo: "Por qué no se cuida, ¿no ve que está gorda?". Ella no me quiso decir lo que le respondió, pero me lo imagino perfectamente.

Muchos me preguntan recurrentemente por nuestra actividad sexual y siempre respondo lo mismo: somos una pareja muy activa y conservadora. 'Chave', como la conocemos en Barranquilla, es una mujer cariñosa, tierna y comprensiva. Nos amamos mucho y cuando hay amor en el matrimonio, todo lo demás es secundario. Y sí, tengo que decir que el colchón que utilizamos es doble y muy, muy resistente… Desde que Maradona se realizó en Cartagena la operación del by pass gástrico con tanto éxito, la idea de imitarlo se instaló en su mente, más por una cuestión de salud que por estética. Y ya me advirtió en tono amenazante: "Cuando quede delgada como Diego, olvídate de mí porque tengo una fila de admiradores esperándome". Ojalá no me deje solo dando saltos en ese colchón a prueba de kilos. ?

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