Normalmente dura 'dura' diez minutos. Pero no es una norma 'rigida': la cuestión puede ser tan fugaz como un puñado de segundos o tan intensa que logra batir el récord de las 24 horas.
La erección, contrario a lo que muchos creen, no empieza en el pene mismo. Comienza cuando el cerebro recibe un estímulo sensorial (visual, olfativo o táctil), e inmediatamente un impulso se desliza por la columna vertebral y llega a los nervios erectores del pene, llenando de sangre los cuerpos cavernosos, que recorren el falo paralelos a la uretra y, finalmente, se conectan con el glande. Cuando está completamente lleno, la presión que ejerce al hincharse tapa las venas, la sangre queda atrapada y se logra la erección total.
Después de diez o quince minutos llegan esos segundos de gloria: se produce la eyaculación, las venas se abren, la sangre fluye y el pene cae de nuevo en flacidez. Si hablamos de un joven de unos veinte años el tiempo puede extenderse hasta los veinte minutos.
Pero existe un fenómeno que no discrimina en edad y que, a los ojos de un adolescente precoz, podría hacer realidad el sueño de cualquiera: durar más y más y más. Es el priapismo, pero tiene más de pesadilla que de sueño cumplido. Gracias a él, esas venas que permiten que la sangre vuelva a fluir se obstruyen y queda atrapada indefinidamente. Termina la eyaculación y el pene sigue erecto sin que haya deseo sexual de por medio; 40 minutos después se mantiene rígido, y no cede. Pasadas cuatro horas se considera un caso de priapismo y si se llega a las seis, hay que operar: se hace una fisura dentro de la cabeza del pene para darle paso al torrente sanguíneo. Si el problema no se soluciona antes de 24 horas se produce una impotencia total, como el caso de un barranquillero que tiene su nombre inscrito en el libro de los Guinness Records por haber tenido una erección de 72 horas. La posibilidad de un priapismo es relativamente escasa, pero el riesgo aumenta en pacientes con drepanocitosis y leucemia, y en el caso de quienes consumen antidepresivos, marihuana, cocaína o anfetaminas.
Y, claro, a veces no dura tan 'dura'. Hablo de la temida eyaculación precoz, que existe en grado uno (el hombre eyacula sin siquiera haber introducido el pene), grado dos (el pene entra y, sin ningún tipo de movimiento, eyacula) y grado tres (resiste unos cuantos movimientos pero no logra coronar ni un minuto). Entre el 70 y el 80 por ciento de estos casos se presenta por problemas psicológicos, pero también se puede dar por infecciones en la próstata, tumores o el consumo de cierto tipo de medicamentos.
Y así llegamos al caso que preocupa a todos los hombres, sin excepción, sobre todo cuando pasan la frontera de los 50 años. A esa edad, los problemas de impotencia son más frecuentes, pues al igual que la frente, los labios y las manos, los tejidos del pene se arrugan, haciendo que la sangre salga más rápido y que la erección dure de tres a cuatro minutos. Hay pastillas muy efectivas para hacerle frente al problema, que ofrecen ocho o nueve benditos minutos extra, pero muchos hombres aún se rehúsan, por una malentendida vergüenza, a tomarlas. Son cabeciduros en el tema del cuánto dura 'dura'.

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