La noche del sábado de 'puente' ha estado demasiado calmada. Ya es la una de la mañana en la Shell de la Autopista Norte con 113, el frío está cada vez peor y la ambulancia que estamos acompañando sigue esperando a que ocurra alguna calamidad. Tres horas y media ha durado la espera para salvar una vida.
La policía cívica accedió a que los acompañáramos en una noche de operativo para conocer el tiempo de respuesta de las ambulancias que trabajan con ellos. Aún no hemos tenido oportunidad de probarlos. Usualmente cada ambulancia atiende entre cuatro y cinco casos al día, y a veces han llegado a 16. Pero nosotros estamos en ceros.
A la 1:10 a.m. se presenta nuestro primer caso: un accidente en la 142 con 92. Todos se montan en los carros, encienden las sirenas y en menos de un minuto atravesamos la autopista a ciento veinte kilómetros por hora. Según el Centro Regulador de Urgencias de la Secretaría de Salud, las ambulancias en Bogotá deben llegar a una emergencia en máximo 8 minutos. Los casos que hemos registrado por la radio han llegado en mucho menos: un accidente con heridos y un muerto en la Primera de Mayo, 4 minutos 45 segundos; un accidente de moto en la tercera con Caracas, 4 minutos 14 segundos; un herido por arma contundente en la 3a. con carrera 10a., 5 minutos 20 segundos. Nosotros llevamos 4 minutos 52 segundos cuando llegamos a la Avenida Boyacá.
Hay dos tipos de ambulancias que funcionan en Colombia: las básicas y las medicalizadas. Las primeras solo están capacitadas para estabilizar al paciente y llevarlo al hospital. Las segundas tienen un médico abordo.
Nosotros vamos en una básica. Jairo Maldonado, Edison Dussán y René Alejandro Pérez son los paramédicos que la conducen. Por protocolo no pueden ir más de tres personas en ella, así que nosotros los seguimos en un carro de la policía cívica. Jairo es el comandante de ambulancia y es el encargado de conducir y decidir qué casos tomar: "Más que un trabajo esto es un hobby", me dice. "Con los años se va volviendo más adictivo". Tienen entre 24 y 27 años. Los tres con hijos, pero solteros: "Ambulancia mata familia", me dice Edison. "Nosotros trabajamos por turnos de 24 horas y eso nadie se lo aguanta".
A pesar de la distancia y los taxistas que no dan paso, llegamos al lugar a los 7 minutos 27 segundos. Pero no encontramos nada. Al parecer es normal que la gente diga mal la dirección, así que comenzamos a deambular por el sector, buscando el sitio real del accidente. La búsqueda se hace más angustiosa a medida que pasan los segundos. Ya llevamos diez minutos y aún no encontramos nada. René llama a la base a rectificar la dirección. "Esta es la parte más tensionante", me dice. "Siempre que se muere un paciente uno tiene la duda de qué habría pasado si hubiéramos llegado un minuto antes".
Ya han pasado 12 minutos 44 segundos cuando encontramos el accidente en la 147 con 92. Los del tránsito, que tenían un puesto de control a cinco cuadras de ahí, ya están haciendo el croquis. En la mitad de la vía un Renault 12 vinotinto tiene la parte izquierda de la trompa destrozada. Diez metros más allá, un Honda rojo en las mismas condiciones. "Hay alguien dentro del carro", dice René y todos bajan corriendo. Una señora de 24 años grita desde el Renault por un dolor fuerte de espalda. A los 14 minutos 20 segundos terminan la valoración de la paciente: problemas en la pelvis y el tórax. En medio de los gritos desconsolados, logran montarla en la camilla. Edison y René la estabilizan dentro de la ambulancia. Jairo recoge todos los datos para el SOAT.
"Las primeras en llegar siempre son las ambulancias y la policía cívica, que lo hacen en diez minutos", me dice Jairo. "Los demorados son la grúa y los de criminalística, que por lo general duran mínimo hora y media en responder". En el minuto 24:32 arrancamos para la Clínica Shaio. Esta vez más despacio, para no afectar a la paciente. Llegamos a la clínica a los 32 minutos con 45 segundos. Diez minutos más tarde ya hemos terminado. A pesar del retardo inicial, han pasado 40 minutos desde el momento del aviso hasta el levantamiento de la escena. Un tiempo récord para un caso de estos. Este tipo de accidentes suelen tomar entre una y dos horas. Y en la Primero de Mayo, por ejemplo, luego de cinco horas, no han terminado de hacer el levantamiento del cadáver.
A eso de las 4:00 a.m., en la Shell de la autopista, nosotros nos despedimos. Jairo, René y Edison no terminan turno sino hasta las 9:00 a.m., así que se quedan tomando tinto junto a la ambulancia. El paisaje es desolador; aún les quedan cinco horas de una noche de espera para volver a salvar otra vida teniendo todas la variables en contra.

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