Incline la cabeza en un ángulo de 45 grados hacia la izquierda y logre que su pareja haga lo propio. Junte sus labios a los de ella.

Toque con delicadeza su lengua con la de ella, como quien quiere enroscarla. Cierre los ojos e imagínese algo muy agradable.

Haciendo continuas variaciones en la velocidad y la fuerza, comience a mover su lengua en la boca de ella siguiendo la figura de un ocho horizontal.

Muerda con mucho cuidado y poca rudeza el labio inferior de su pareja.

No abra los ojos, ni exageradamente la boca. Disfrute.

No deje que los dientes se rocen. No se desconcentre. No se pase de la raya con las manos. No... para que el resultado tenga forma de sí.

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