La risa es la distancia más corta entre una mujer y una cama. Esto es un vil negocio: yo la hago reír y sumercé se me va quitando los cuquitos. Hacerla reír es cuestión de analizar el producto. ¿Qué hace?, ¿cuántos años tiene?, ¿qué piensa?, ¿cómo se viste? Y, luego, ¿cómo se desviste?

Caso 1: Ejecutiva
Una ejecutiva de cuentas de una agencia de publicidad no se va a reír si le comenta que, en medio de una borrachera con sus amigos, usted arrancó la vaca que ponían en Benny’s de la 122 para ponerla en un potrero. Se debe romper el hielo pero nunca reventárselo contra el panorámico. El chiste fino empresarial estará a pedir de oído. No intente el humor escatológico, ellas son muy limpias, muy aseadas y muy de su casa. Así que cuide su vocabulario: ni una sola grosería, mucha lógica en las ideas y, sobre todo, comentarios inteligentes. Anímese a sacarle una buena sonrisa motivado por sus hermosas piernas veladas y su aroma a multinacional. Las mujeres con las ideas muy claras y muy bien ubicaditas son las que más se reprimen, las que más se ríen. Recuerde: ¡carita seria, culito recochón!

Caso 2: Lolita
Una estudiante de undécimo de colegio Uncoli es extremadamente sensible. Cuidado con el concurso de gargajos que tanto lo hizo reír en su colegio masculino. Si usted es mayor que ella, no le cuente lo chistoso que era ser pobre en la universidad, ni las divertidas situaciones que vivió a bordo de un bus ejecutivo que olía a perro mal bañado. Los chistes machistas y verdes le cierran las piernas como puertas de sala de profesores. Recuerde: las “chiquis” creen que uno es Supermán. Pero no Jerry Senfield.

Caso 3: Amélie
Perfil esquizofrénico, inteligentes, creativas, elocuentes, bronceado de sótano y una sonrisa en el alma. Así que vaya por ellas, detecte qué las reprime tanto y mucho cuidado con los chistes familiares. Ellas son así por culpa de papá muerto en tragedia aérea, ausencia de Barbies en su niñez, mamá alcohólica o profesor de fagot que a los doce años las forzó a tocar su instrumento.

Algunos piensan que el humor no es sexy pero sí que lo es. Lo que sucede es que ninguna princesa besa al bufón. Las mujeres se burlan de lo que hacen Jim Carrey, Ordóñese, Jeringa, Mr. Bean y Krusty el Payaso, pero se ríen y se sienten atraídas por lo que hacen Julián Arango, Ben Stiller, Martín de Francisco, Robin Williams, Antonio Sanint, Howard Stern y Matt Groening. En cualquier caso: no se payasee. Usted es chistoso o no lo es.

Para las mujeres no hay nada más anticonceptivo que un hombre intentando hacerlas reír.

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