A. Tamaño y Encendido

Existen cientos de mitos alrededor del tamaño y la duración promedio de una verga en servicio. Se suele decir que el tamaño es importante y, más aún, el control de encendido. En general hay consenso científico en que tamaño y duración de encendido no tienen mayor importancia, que lo único de verdad importante, es la técnica. Ese respaldo de la ciencia, a los mediocres ‘verga invisible’ que pueblan este mundo puede darles algo de confianza pero, a menos que vayas a pasarte la vida tirando con un científico, debes enterarte de que EL TAMAÑO ES BÁSICO y a ninguna fiera cachonda puedes sofocarla con argumentos científicos1. Tener menos de 20 cm. significa ser un mediocre (casi un eunuco) y por ello vas a tener que trabajar duro. Como no se puede aumentar el tamaño (los métodos quirúrgicos o los menjurjes del Indio Amazónico no son aconsejables; una cirugía puede darte 3 cm. de apariencia pero quizá te convierta en otro más al que se le para blandida2, y los menjurjes no solo cambian de color y dañan la apariencia de la verga sino que le producen acné) el único camino es convencerte a ti mismo (y a todas las que puedas embaucar) que es más grande de lo que parece. Se trata de dar la impresión.

Un león que se la mete a su leona se siente apenas normal pero si se la metiera a una gallina se sentiría un burro. El usuario debe saber si la suya se adapta mejor a una leona o a una gallina. No puedes aumentar el largo pero sí el grosor, el método más sencillo es usar condones chaleco antibalas. Aparte de aumentar el volumen son los más eficaces para evitar hijos y demás enfermedades de origen sexual.

En cuanto al encendido, el método más común de ganar tiempo es usando bajas velocidades o haciendo breves paradas con el pretexto de cambiar la posición. Una buena alternativa es masturbarse antes de sacudir a tu chica, pero existe un riesgo: ¿Quién te garantiza que se vuelva a encender?

B. Funcionamiento y Control
La paja es el elemento fundamental para entrenar una verga, es un deporte tan complicado como la gimnasia rítmica y por ende debe iniciarse a temprana edad. Como la verga es un mamífero de la misma calaña del Conde Drácula (se alimenta de sangre y tipas cachondas), desde el primer instante nos toma ventaja. Mientras nosotros llegamos al mundo con ganas de mamar, ella no desaprovecha el menor chance para entrar en calor. ¿Acaso no has visto a un dulce bebé pegado a la teta de su madre mientras abajo su verga, dura como un crayón, se recuesta en el sagrado vientre materno? Cierto que son inocentes escarceos pero por algo se empieza. Del vientre materno al bajo vientre de la sirvienta no hay sino un salto pero antes está la paja. Nueve años es una buena edad para iniciar el entrenamiento.

Como lo ideal es tener una meta que refuerce tu ánimo, y a los nueve las tipas todavía son pedos rosados y besos de tarro (sin lengua ni agarrada de culo), el objetivo inicial de esta paja preadolescente será atravesar un totumo verde y estar listos para lanzar el semen (apenas aparezca) más lejos que cualquiera. A medida que se crece y se avanza en el entrenamiento podrás descubrir que la paja tiene diversos usos, desde bajar el ansia, mientras llega la verdadera acción, hasta combatir el insomnio, el desamor y otras dolencias atroces. Descubrirás también, entre más tarde mejor, que la paja es un objetivo en sí misma y el único verdadero as que tienes bajo la manga.

C. Mantenimiento y Servicio
Mantener limpia una verga no requiere mayor esfuerzo ya que ella cuenta con dispositivos especiales de aseo. Mantenerla saludable es más complicado: usar el casco, saber que un polvo callejero más o menos seguro cuesta mínimo $70.000. Lavarse las manos antes y no después de usarla, pajearse con vegetales (nada más saludable que una dieta vegetariana. Aparte del
totumo, la papaya y el melón tierno son deliciosos) y dejar las aves de corral en paz, son precauciones que alargan la vida del aparato. Aunque una verga tiene sus propios indicadores de servicio, sabemos que algunos usuarios tratarán de exprimirla al máximo. Esto no es aconsejable, en nuestra opinión una larga sesión produce más y mejor placer que 20 polvitos de gallo. La confiabilidad de una verga depende del uso: aunque el sueño dorado sería meterla en cualquier lado (romper muros y fotocopiadoras) hay un límite y, si el usuario no nació en Kriptón, debe mantenerlo. La garantía del Manual no cubre encuentros cercanos del tercer tipo. Una verga puede dar mucha diversión o meterte en líos severos, así que adelante con el Manual y buena suerte.

1 Una reciente encuesta reveló que los hombres de ciencia tienen vergas promedios de 13 cm.
2 Son aquellas vergas decaídas que no son capaces de penetrar. Cierto que consiguen entrar pero arrastrándose, dejando una penosa imagen tras de sí.

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