Lo primero es que, pase lo que pase, usted no hizo nada. Niéguelo hasta la muerte. Que hay fotos… ¡son un montaje! Que la mejor amiga los vio… ¡ella miente! Que su cuñada se los encontró… ¡era una compañera de trabajo! Haga lo que tenga que hacer, pero cuídese de un ataque de sinceridad grado A. Todas las cuentas deben ser pagadas en efectivo. Antes de salir con “ella”, asegúrese de que la tarjeta de crédito se quedó en casa… muy cerca de su mujer. No se le ocurra llamar desde el teléfono del motel. El número podría quedar registrado en el identificador de llamadas. Use siempre celular. Y no es recomendable tener amantes que no tengan carro. No viaje acompañado. A donde quiera que vaya, hágalo en caravana. Ella en su carro y usted en el suyo. Asegúrese de actualizar su catálogo de excusas y coartadas. No dé ‘papaya’. No cambie sus hábitos sexuales. El día que usted ensaye en casa algo que aprendió en cama ajena, será el del juicio fina

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