Qué pena me da con todas esas desinformadas periodistas de farándula de los noticieros de televisión que hablan de "nuestra Shakira", pero más nuestra es Marbelle.

Sin ser sarcástico, afirmo rotundamente que me encanta, me fascina, adoro a Marbelle porque no se pone el disfraz de estrella. Reconoce que es una simple cantante y no se las tira de artista. Con las respuestas que da en sus entrevistas no pretende hacernos creer que es culta, inteligente, leída o la reencarnación de John Lennon. Es realmente auténtica en lo que dice y hace.

Logró transformar la música de carrilera, la de la cucharita de hueso de Jorge Velosa, en la tecno-carrilera. Y el colombiano que no haya cantado algún vez la "la cucharita se me perdió, la cucharita se me perdió", es porque a los seis meses de haber nacido se lo llevaron a vivir en Bielorrusia o porque la mamá le quemó la lengua con un reverbero.

Marbelle nos puso a cantar "quiero ser collar de perlas finas" y ahí queda demostrado que su inteligencia la utiliza para cantar algo que describe perfectamente al colombiano. Esta canción debería ser la estrofa número doce del Himno Nacional, porque acá, aunque no podamos, todos "queremos ser".

José Gabriel Ortiz quiere ser David Letterman, su compañero de set César Mora quiere ser Phil Collins, Oki Doki quería ser Mickey Mouse Club, Jeringa quiere ser Jim Carrey, Pregunta Yamid quiere ser Larry King live, las gordas quieren ser flacas, las flacas quieren ser más tetonas, Padres e hijos quiere ser Lazos familiares, Citytv quiere ser MTV y mientras darioo quiso ser adidas, Armi quiere ser GAP. Luigi Aicardi quiere ser Miguel Bosé, los hombres queremos ser menos barrigones, el mago Lorgia quiere ser David Copperfield, Martín de Francisco quiso ser Howard Stern, Sábados felices quiere ser Saturday night live, el Parque Jaime Duque quiere ser Disneylandia, Andrés Juan quiere ser Tom Cruise, la moza quiere ser la oficial, Siguiendo el rastro quiere ser C.S.I., los pobres quieren ser ricos y los ricos quieren ser ciudadanos en Miami. Lucas Jaramillo quiere ser Batistuta, Jotamario quiere ser Don Francisco, Sergio Cabrera quiere ser Oliver Stone, Noemí Sanín quiere ser independiente, los Hermanos Monroy querían ser Les Luthiers, Carlos Antonio Vélez quiere ser argentino?Y mientras tanto, Marbelle es.

Marbelle retomó algo tan colombiano como la música de tienda de pueblo, esas tiendas donde se divierten los campesinos malpagos que cultivan la papita nuestra de cada día, esas tiendas donde pedimos el baño prestado y hacemos pipí con asco, y nos puso a cantar Collar de perlas. Confieso que cuando salió la canción fui el primero en rechazarla frente a los demás y el primero en aprendérmela de memoria para cantarla mentalmente detrás de mi máscara colombiana, doblemoralista.

Marbelle nos recuerda ese romance entre muchacha de servicio y policía que hace algunos años quiso transformar el ministerio de Defensa cambiando las bicicletas y las ruanas de sus uniformados por motos de 175 centímetros cúbicos y chalecos antibalas. Marbelle (la joven de bonita voz) se enamoró de Royne (el oficial de la Policía Nacional) y como si fuera el final de una telenovela, a su matrimonio asistió hasta el Presidente de la República. Una boda que a ningún libretista de canal privado se le había ocurrido. Un final feliz que nos deja claro que en Colombia sí se puede ascender socialmente? De mejor estrato? "Quiero ser".

Es una mujer ejemplar. Para no convertirse en madre soltera como muchas mujeres del país, no se ha alejado de su marido en la investigaciones que les hace la Fiscalía y ha soportado el dolor de haber perdido a su mamá por culpa de la incompetencia médica colombiana.

Así que aprovechemos a nuestra Marbelle, porque de pronto le da por irse a vivir a otro lugar donde no le critiquen su música y sus tatuajes. Y ahí sí vamos a ver a las estúpidas periodistas de farándula apropiándose de otra perla fina que dejamos escapar de nuestro collar.

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