Para empezar, hay que decir que uno cada vez que revisa trabajos viejos se cuestiona acerca de su calidad; aunque -eso sí, y por fortuna- hay excepciones. Otra consideración tiene que ver con la forma como la gente acoge o rechaza el mensaje de una caricatura, que a la larga no es más que una forma de opinión. Esta caricatura (hecha cuando recién se rompió el proceso de paz con las Farc) no es que sea mala en sí misma; sin embargo, a la luz de hoy, le encuentro algunos problemas. Básicamente tiene demasiados elementos, tanto gráficos como conceptuales, que quizás el lector no alcanza a descifrar por completo. Tal vez por eso en su momento pasó sin pena ni gloria, a pesar de que cuando la dibujé le puse el alma. Las caricaturas a veces son como las novias: a las que uno más tiempo y dedicación les prodiga, a las que más consiente, no salen con nada; en cambio otras, a las que uno no les da demasiada importancia, terminan robándose el corazón de todo el mundo. Esta pertenece al primer grupo.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.