El 5-0 está en el pasado. En su momento dolió, claro que dolió, pero mi carrera y mi vida están llenas de más cosas buenas que malas. No le puedo atribuir a nada en especial la derrota de Argentina frente a Colombia ese 5 de septiembre, solo puedo decir que fue una tarde negra y que absolutamente todo nos salió mal, no solo a mí sino a todo el equipo. Si me preguntan si de los cinco goles pude yo evitar alguno, la verdad no sabría dar una respuesta exacta, nunca se sabe. La cuestión es que en los libros va a quedar "5-0", lo demás no importa.
Paradójicamente, esa goleada le hizo a la larga más daño a Colombia que a Argentina. Ya sabemos qué le pasó a la selección en el Mundial del 94, mientras que para la Argentina significó el regreso de Maradona. Creo que si se hubiese ganado ese partido, Diego no hubiese vuelto a la selección. Creo también que el Mundial del 94 sin Diego hubiese sido absolutamente otro Mundial. No por el asunto del doping, sino más bien por lo que generó la presencia del mejor jugador de todos los tiempos en un nuevo Mundial.
Recuerdo que después de la derrota estábamos todos callados, nadie podía entender lo ocurrido. Si bien es cierto que antes de jugar un partido de selección hay nerviosismo y además sabíamos que Colombia venía jugando muy bien, nosotros confiábamos plenamente en nuestro juego. Ese domingo todos sentimos impotencia porque veníamos muy bien, pero con todo y eso Colombia nos pintó la cara. Fue muy triste para nosotros sentir el silbido del público y cómo nos dieron la espalda. Finalmente nada nos salió bien esa noche.
El equipo luchó hasta donde pudo por igualar el juego, pero creo que desde el tercer gol ya bajamos los brazos. Dentro de la cancha éramos conscientes de que si Paraguay le hacía otro gol a Perú, se metían ellos segundos y nos dejaban sin Mundial, pero por fortuna eso nunca ocurrió y fuimos nosotros quienes disputamos el repechaje contra Australia. Como los juegos eran casi enseguida, tuvimos que recuperarnos anímica y físicamente muy rápido de la goleada. La moral la recompusimos con muchas charlas internas y la realidad es que siempre estuvimos confiados de clasificar. También recuerdo que me costó dormirme esa noche, pero como ya dije, enseguida había que pensar en el repechaje, por lo que traté de recuperarme lo más rápido posible.
No pienso que el 5-0 haya afectado mi trayectoria, fue un episodio aislado, lo ocurrido con mi carrera luego de eso pasó por otras cosas. Fui suplente en el Mundial del 94 tras haber sido titular en 1990 y durante todo el proceso de Alfio Basile. Yo nunca supe si iría al Mundial, pero lo cierto es que nunca me sentí titular, ni cuando lo fui ni cuando me sacaron. Ese partido tampoco cambió mi manera de atajar, siempre me paré igual debajo de los tres palos. Además yo no soy como muchos futbolistas, que suelen guardar ropa y otros recuerdos de sus partidos. No sé que pasó con la ropa que usé ese día. Tengo el buzo de Italia 90, pero por pura casualidad.
Una de las claves para que la goleada ante Colombia fuera apenas una anécdota estuvo también en la familia y los amigos cercanos, ya que con el apoyo de ellos pude salir adelante. La gente que me quería siempre estuvo allí incondicionalmente. Incluso siempre me he reído del asunto y cuando comparo algo malo de la vida siempre digo que "es peor que el 5-0 con Colombia". Alguna vez estuve con el 'Pibe' Valderrama -una gran persona- en Buenos Aires y recuerdo que cuando me saludó con la mano no dejaba de mostrarme sus cinco dedos. Cuando me di cuenta de que me estaba jugando una broma no paramos de reírnos. La pasé muy bien con él, es realmente un genio del fútbol, un superdotado.
Y por último, quiero aclarar una cosa: Maradona no aplaudió a Colombia, como aseguró un sector de la prensa. Al contrario, él estaba enfurecido con la gente que lo hacía. Diego quiere mucho a la camiseta como para hacer semejante cosa.

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