A los once años decidí que quería ser guitarrista. Mis padres me regalaron una Epiphone con la que jugaba a imitar a los grandes de la época. Me encerraba en el cuarto y trataba de copiar las melodías y quejidos que salían de las cuerdas de Clapton, de Page y, por supuesto, de Hendrix. Pasó mucho tiempo hasta que conseguí hacer 'música' y no ruido. Luego de cuatro años de dura práctica me atreví, junto a mi mejor amigo Stephen Perkins (que hoy en día es el baterista de Jane's Addiction), a
formar nuestro primer grupo con un par de filipinos. Lo bautizamos Disaster, en parte porque era un "desastre", y
tocábamos puro speed metal.
El 12 de junio de 1982, cuando tenía 15 años, uno de los filipinos consiguió que Disaster amenizara las festividades del aniversario de la Independencia de Filipinas en un parque en pleno downtown de Los Ángeles. Nos presentamos frente a un público de "ojos rasgados" que poco entendía. Mientras sacudíamos las cabezas al ritmo del metal, los asistentes trataban de recordar a los héroes que habían sacrificado sus vidas para liberar a su país. Dantesco.
Esa tarde, Disaster hizo su debut en público conmigo en la guitarra líder. Aunque todo el mundo nos ignoró, nos sentimos 'grandes' y, lo más importante, nos divertimos como nunca.

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