Mi primer penal atajado en el fútbol profesional es difícil de recordar. Creo, estoy casi seguro, que fue en un partido Millonarios-Caldas, en Manizales, cuando yo tapaba para Millonarios. Fue a un argentino que jugaba en el Caldas, no recuerdo su nombre, pero fue una buena atajada. Además fue importante porque esa tarde se pitaron cuatro penales, dos para cada equipo, y Millonarios convirtió los dos; como yo tapé uno, el partido lo ganamos 2-1.
Mi primer penal atajado en Argentina, jugando para Boca Juniors, se lo tapé al Polillita da Silva, que jugaba para Rosario Central. El partido iba todavía 0-0, y finalmente ganamos, así que fue importante atajarlo.
Pero mi primer gran penal atajado, naturalmente, fue en la Copa Libertadores del 2000, en el estadio del Palmeiras, que nos dio la Copa. Fue a Roque Junior, y la emoción fue gigantesca. Recuerdo mucho la importancia que se le dio al hecho de que Maradona estuviera celebrando en un palco y me felicitara después del partido.
Paradójicamente, todavía no he atajado mi primer penal jugando para la Selección Colombia. La única vez que tuve la oportunidad de jugar definiciones desde los once pasos fue en la Copa América de Ecuador, en el 93. Sin embargo, a Uruguay lo eliminamos en esa definición, en cuartos de final, pero fue por un penal que botó Moas, un jugador uruguayo; el balón pegó en el palo y salió fuera de la cancha.
Después, en la semifinal contra Argentina también decidimos por penales, pero Argentina los anotó todos. Así que todavía estoy esperando poder decir que tapé mi primer penal con la Selección, ojalá sea el primero y muchos más en las eliminatorias que vienen.

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