Cierto, es triste ver a Chespirito, viejo y arrugado, ganarse la vida haciendo de niño. Pero es indignante ver a tantos niños haciendo el papel de adultos. Encima de todo se trata de adultos notablemente articulados y razonables. Noticia para libretistas: los niños no son buenos. Son mezquinos, crueles y cochinos. Los niños no son la conciencia de sus papás, ni son patriotas, ni quieren la paz mundial: son los niños los que corrompen a la sociedad y no al revés. Más malvados aún son los niños actores: Gary Coleman es bazuquero, el de Los años maravillosos está acusado de violación y sólo hace falta ver una película de Macaulay Culkin para temer que tal vez ya ha llegado el anticristo. Ahora que lo pienso, los mejores papeles de niños se los he visto a Chespirito, a Kiko, a Ñoño y a María Antonieta de las Nieves como... ¡la Chilindrina!

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