Mirando las actividades deportivas como algo que debe proporcionar placer, no puede dejar uno de cuestionarse acerca de lo que pueda pasar por la cabeza de los gringos aficionados a vainas como las carreras de destrucción de autos, las big foot o las carreras en las que sueltan a treinta gordos en patines y el que más leña le dé a los demás gana (cuando son monas que terminan empelotas hay una conexión comprensible con los espectadores masculinos). Los alemanes tienen cosas parecidas, como las que veíamos en Telematch, pero suelen ser juegos inocentes con fundamentos alegóricos a actividades prácticas(transportar objetos, sortear obstáculos). Esta diferencia sutil en la esencia de los deportes sonsos de ambas culturas no sería más que un reflejo de lo que les mueve la aguja a sus pueblos: conseguir resultados así haya que darse en la jeta, arriesgar el pellejo, o hacer el ridículo (Maquiavelo revisited).

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