¡Lo siento, abuelita! ¡Lo siento, tías! ¡Lo siento, mamá!... pero estoy en contra de las canciones que nuestros ancestros nos han querido meter por las orejas de la conciencia desde el prekinder hasta el postgrado, de la cuna a la tumba, del crepúsculo al amanecer. Me disgustan porque nos han querido hacer creer que eso es lo que somos, que en sus líricas está la real esencia de la colombianidad? Ergo: yo no soy colombiano, la colombianidad es sinónimo de insania, ¡no más música colombiana! Veamos algunos ejemplos:

Soy colombiano (Rafael Godoy): Nos introduce ante el mundo como una parranda de alcohólicos: "A mí deme un aguardiente, un aguardiente de caña...". Probablemente, la musa inspiradora de este beodo verso fue el patrocinio subterráneo de la licorera paisana del autor. El hombre se queja de la supuesta mala calidad del licor foráneo y de su alto costo: "No me den trago extranjero, que's caro y no sabe a bueno...". Se nota la ausencia de gusto y el bajo presupuesto de este viejito anisero. Por último, elogia las bondades de la santísima trinidad que le dan sentido a su vida: "Muchachas, música y trago...". ¿Qué otra cosa puede ser esto más que una paráfrasis tercermundista del legendario eslogan: sex, drugs & rock 'n'roll?

Guabina chiquinquireña (Letra: Daniel Bayona Posada/Musica: Alberto Urdaneta). Sinceramente, prefiero el descarado I wanna fuck you like an animal de Trent Reznor (el de Nine Inch Nails) a soportar la represión sexual que no puede ocultarse en las voces de nuestros Simon & Garfunkel: Garzón & Collazos..."Ven, ven, niña de mi amor/Ven a mi ranchito, que te'spero con ardor". Niña de su amor, quédese en su casa, más bien, porque tras las puertas de esa cabaña boyacense la espera una lasciva noche de satirismo enruanado. Eros está inn.

El Sanjuanero (Letra: Sofía Gaitán de Reyes/Música: Anselmo Durán Plazas). El dúo Calzón Icollantas vuelve a atacar con una nueva apología del licor: "Sírvame un trago de a 5. Sírvame uno de a 50. Sirva y sirva sin descanso, hasta que pierda la cuenta". ¡Qué irresponsabilidad! Las reinitas que bailan esto en el legendario concurso tolimense le están rindiendo tributo a Dioniso... Y después se ponen bravos porque Calamaro confiesa que se va al parque a fumar un porrito. ¿Es el Sanjuanero un joropo?...¿En qué muladar se consiguen tragos de a 50?

Los Guaduales (Jorge Villamil). Ni Morrison, ni Hendrix se pegaron la traba que se pegó don Jorge. Un coctel de boñiga con cabezas de fósforo y arroz envenenado le produjeron a este señor las más delirantes ilusiones: ante los ojos de este prolífico folclorista, unas estáticas guaduas comenzaron a llorar, reír, danzar y lanzarse al río Magdalena, al ritmo trancero de mirlas y cigarras? ¡Tremendo viaje, maestro Villamil!...¡Bájele al arroz, porque, de seguir así, alucinará con hombres-caimán, arañas

peludas, iguanas cafeinoadictas o gatos voladores!

La lista es más larga... pero mi tolerancia es más corta.

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