Creo que nadie se imagina lo que implica interpretar a Daniela Franco. No lo digo en forma de queja, porque yo amo a mi personaje. Lo digo porque, por encarnar a Daniela durante los últimos trece años de mi vida, pocos entienden que me pasen cosas tan absurdas como la que me sucedió el otro día cuando, sin ninguna explicación, una mujer me cogió a carterazos en la puerta de una iglesia mientras me decía que yo era el peor ejemplo para las niñas de mi edad. Sinceramente yo no supe si reírme o enojarme, pues no podía creer lo que estaba pasando.
Así es. Estoy cansada de explicar que no soy Daniela Franco, cansada de decirles a señoras como esa, entre "carterazo y carterazo", que yo, Ana Victoria Beltrán Ramírez, tengo una vida común y corriente, que no he tenido tantos hombres como Daniela y menos una vida afectiva tan agitada como la de ella.
Sí, claro, a diario me convierto en ella en el set de grabación y he tenido que hacer escenas románticas en duchas y camas con hombres muy bellos, pero, aunque no debería, aclaro a las personas que no diferencian entre la ficción y la realidad que en el set soy una actriz más, que debe cumplir con aprender sus libretos, llegar a tiempo y vestirse con la ropa que escogen las niñas de vestuario; y, fuera de él, soy una joven común y corriente, a quien le gusta estar en casa y de vez en cuando rumbear o salir a un buen restaurante. Soy una joven común y corriente, pero muy afortunada, que tiene una mamá divina, un novio adorado y hasta una mascota, mi perro Pipen, al que baño, llevo al veterinario y saco al parque desde hace cinco años.
Así que, señores críticos y señoras con carteras en puertas de iglesias, no me confundan más con mi personaje y mientras Daniela es eso, un personaje ficticio que existe por obra y gracia de la imaginación de un grupo de libretistas, yo soy Ana Victoria, la que ya les conté que soy.
Hay críticos que asumen que yo me "casé" con Padres e hijos y que, por falta de iniciativa o comodidad, no he hecho otra cosa. Quiero contarles que Padres e hijos es muy importante para mí pero solo es parte de mi carrera y de mi trabajo. Mientras hacía esta serie tuve que sacrificarme para terminar mi carrera de diseñadora de modas. Recientemente hice una especialización, filmé una película y monté una empresa de producción de televisión con mi hermano Héctor.
Y aprovecho este medio para referirme al reiterado comentario que se hace de Padres e hijos por haber estado tanto tiempo al aire. Seamos honestos: la gente que cuestiona la duración de la serie es la que no se pierde ni un episodio y siempre sabe exactamente qué pasa con cada personaje y con cada situación.
Me contaron que fui incluida en un Top 10 de los personajes más "lobos" de Colombia (junto con Marbelle, Jorge Barón, Lady Noriega y Shakira, entre otros). Eso a mí me parece divertido. Gracias por la nominación. el día en que no me nominen para nada me preocuparé.
Hoy, sin importar si soy controvertida, querida u odiada para mis críticos, lo único cierto es que todas las mañanas salgo de casa a hacer mi trabajo y que me siento plenamente orgullosa de él. Sé que seguirán escribiendo y diciendo muchas cosas de mí, y aunque insistan en pensar que Daniela y yo somos la misma, yo, Ana, disfruto de un hecho innegable: millones de colombianos no soportan vivir sin Daniela todas las tardes a la hora del almuerzo, incluidos mis críticos más despiadados.

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