Matar dos pájaros de un solo tiro es más fácil de lo que uno cree. Yo lo hice varias veces y vi, incluso, abatir hasta tres o cuatro palomas de un solo disparo. Pero eso fue en otra época, antes de 1994, cuando aún se practicaba la caza deportiva en el país y las palomas se reproducían en algunas regiones al punto de convertirse en una plaga. Durante los campeonatos de caza, los participantes nos quedábamos entre tres y cuatro horas sentados en un punto camuflado de un campo, cada uno a 50 metros de distancia del otro con 100 cartuchos de escopeta, esperando el momento propicio para disparar. Ganaba el que lograra abatir más. Aunque no era tan frecuente, se podía materializar esta expresión con un solo disparo. Pasaba una manada de palomas, uno apuntaba, accionaba el gatillo y si se abatían dos o más palomas se lograba un "enrace" lo que permitía sumar un mayor número de puntos. Lo que sucedía es que en cada cartucho venían más de doscientos perdigones de plomo con un diámetro cada uno de entre dos y tres milímetros; al hacer el disparo ellos se iban dispersando de tal forma que podían alcanzar todo lo que se topaban. A una distancia de 35 metros se separaban los perdigones unos de los otros al punto de cubrir una zona circular de casi quince centímetros de diámetro, la suficiente para "matar dos pájaros de un solo tiro". Hoy este deporte ha sido reemplazado por el Sporting Clays, una de las modalidades de tiro al platillo donde eventualmente, en un cruce al vuelo se pueden romper dos, es decir "romper dos platos de un solo tiro".

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