Señores fanáticos de la moral y las buenas costumbres:

Ante todo fue difícil encontrar las palabras adecuadas, para describirles todo lo que estoy sintiendo. Admiro y respeto la santidad que los envuelve, por eso me tome el atrevimiento de escribirles estas breves líneas. Sé que su sabiduría y humildad me ayudaran a resolver estas inquietudes existenciales que padezco.

Ustedes como servidores de Dios, representan para mí un ejemplo a seguir para mí novata fe. Sin embargo les confieso que sus ideales y conductas han comenzado a generarme interrogantes a mi dignidad religiosa.

He notado que son represores de la libertad y más si se amparan en una aparente inmunidad celestial, que al parecer les otorgo el Altísimo y que se tomaron por la derecha, pregonando a diestra y siniestra como vivir.

Sospecho que son portadores del virus de la mentira, trayendo consigo enfermedades de tipo mórbido, que solo producen culpables y pecadores, cuyo caldo de cultivo, son las masturbaciones de tipo moralista.

Espero no se enojen conmigo, pero su forma de amar es petulante, materialista y concibe a la divinidad como imperfecta e injusta, enrareciendo su belleza y convirtiéndola en mañosa y rencorosa. No creo que Dios avale ese tipo de conductas. El de estar olfateando el pecado en cada rincón de la tierra.

Por favor no sigan arrastrando incautos, para que sigan creyendo en su verdad mezquina y represiva. Quien carajos les dijo a ustedes que eran los héroes de la moral. Más bien dejen de estar adoctrinando consciencias para su beneficio y cojan oficio. Que Dios los bendiga. Amén.

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