En la National Gallery, de Londres, hay un cuadro de Campin, "La Virgen y el Niño" (1425): la Virgen se aprieta, para la lactancia, su seno derecho, desnudo. En el cuadro de Fouquet, de igual nombre (1450), en el Museo de Amberes, la Virgen tiene desnudo su seno izquierdo, en tanto que, alejado, sostiene al Niño. En "La Madonna", de Munich (1944), en la National Gallery, de Oslo, se muestra a la Virgen, de medio cuerpo, enteramente desnuda.

María Caterina Jacobelli, teóloga, doctorada en teología moral de la Universidad Pontificia Lateranense y miembro de la Asociación de Teólogos Italianos, es autora del libro: El risus paschalis y el fundamento teológico del placer sexual".

(Barcelona, Planeta, 1991). Dice: "En la Alemania del siglo XVI, durante la Misa de Pascua, el predicador decía y hacía auténticas indecencias en el altar, llegando al punto de mostrar los genitales para hacer reír a los fieles. Risa que tenía un nombre: risus paschalis". (p. 13). En Basilea, el sacerdote "hacía bromas y guasas, como imitar el grito de los animales, contar chascarrillos, hacer que un laico fingiera ser sacerdote, y auténticas obscenidades, como palabras lascivas, ofensas al pudor, imitación del acto sexual, acción onanista". (p. 29). En Sicilia, "hombres y mujeres, viejos y niños, comen a dos carrillos durante los oficios eclesiásticos, y en los intermedios se dedican a imitar el canto de las perdices y las tórtolas, y a silbar como locos, poniéndose dos dedos en la boca". (p. 58). Concluye (do.): "Los documentos examinados permiten afirmar que el placer, pero sobre todo, el placer sexual, es una presencia constante en la esfera de lo sagrado, casi siempre condenada pero que resiste todas las prohibiciones".

El cardenal Joseph Ratzinger, hoy, Benedicto XVI, escribía en 1984 (p. 68), sobre el risus paschalis: "La prédica de la Pascua debía contener una historia capaz de suscitar la risa, de modo que en la iglesia sonaran solemnes carcajadas. Era una forma superficial y primitiva de alegría cristiana. Pero, ¿acaso no es espléndido y perfectamente lógico que la risa se haya convertido en símbolo litúrgico?".

En Gubbio, en la iglesia de Santa María Novella, hay un fresco de Nelli, "La Madonna de Belvedere" (1495). En las columnas que cierran cada lado, estriadas en espiral, "están pintadas escenas de un erotismo impresionante: un hombre y una mujer, completamente desnudos, están ocupados en escenas de goce carnal, con acoplamientos, posiciones y juegos eróticos, de un realismo, de una crudeza y de una fantasía dignos del Kama Sutra". (p. 61). En la iglesia de la cofradía de San Antonio Abad, en la pequeña población de Cittá di Castello, "a la izquierda del rosetón, único, solo, gigantesco, hasta hace unos treinta años, brotaba un enorme falo". (p. 61).

C risto les reprochaba a escribas y fariseos que no hubiesen aceptado el bautismo: "Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado". (Lc 7.32).
La representación que hizo SOHO de "La última cena", el cuadro de Da Vinci, que es a su turno representación imaginada de la Cena Pascual con base en los someros datos del Evangelio, es muestra de risus paschalis, para entender, con Ratzinger, que "la risa es un símbolo litúrgico". Pero escribas y fariseos ven agravio donde sólo hay gracia. Citar a tribunales a Daniel Samper Ospina por ofensa al sentimiento religioso, es despropósito, restricción a la libertad de expresión y signo ominoso del virus totalitario que infesta a este país.

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