Luis Morales es médico, pero le picó el cuento del arte hace pocos años y lo que hemos visto de su obra es bastante bueno. El cuerpo humano, las superficies húmedas, imágenes que parecen improbables como cuerpos sumergidos en el agua totalmente horizontales, descansando sobre mesas, como muertos, sin ninguna intención de salir a flote, fueron la presentación de su trabajo, por lo menos, para el público bogotano hace poco menos de tres años en la galería Alonso Garcés. Esas fotografías que inquietaban por las historias que sugerían tuvieron una continuidad, más tarde, con la serie que presentó en el marco del 40 Salón Nacional de Artistas: espacios desolados, húmedos, que dejaban entrever que algo había sucedido o estaba por ocurrir. Y, ahora, sus dos trabajos anteriores parecen conjugarse en One woman con espacios lúgubres, deshabitados, en los que aparecen desnudos femeninos en el piso, ajenos al ambiente que los rodea. Dos situaciones completamente opuestas se encuentran en sus fotografías que, sin duda, impactan no solo a primera vista sino cada vez que se intenta comprender qué hace un cuerpo tendido allí. Morales invita a la sensualidad y, como destaca el curador Luis Fernando Valencia, la obra está exenta de restricciones y puritanismos, y la emotividad de un espacio pleno de erotismo la hacen contemporánea. Valencia dice que su ruta, en la tradición del desnudo, se remonta hasta el Renacimiento, donde la solidez que la mujer siente por su cuerpo es lejana herencia de la seguridad que exhibe el cuerpo de la Venus de Botticelli. Sus alusiones al Romanticismo alemán y al Neoclásico en general son coherentes, pues estos dos movimientos tienen un punto en común, el Romanticismo como defensor de la libre expresión de las pasiones individuales y el Neoclasicismo en su nostalgia por el pasado y sus ideales. Ya sabe, si pasa por La Macarena y le gusta el arte, no lo piense dos veces, vea esta gran muestra.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.