Ya varios jóvenes han demostrado que hay arte detrás de los iconos populares que se encuentran en la calle y que se vuelven un lenguaje común a todos los que vivimos en un país como Colombia. Por eso la obra de Nicolás Acosta está basada en que el arte es algo que está ahí, a la mano de todos, y se inmortaliza de la misma manera en que se han inmortalizado los caudillos colombianos: a través del populismo.
La idea de Acosta con estos mosaicos de grandes próceres o líderes políticos hechos a partir de miles de fotos que se acomodan para formar sus rostros fue mostrar el valor del ojo humano. Ya hay disponibles un par de softwares que hacen este tipo de mosaicos, pero jamás logran lo que el ojo humano puede hacer con el detalle de la perfección. Esto no se trata de matemáticas nada más, también se trata de sensibilidad. Y Nicolás se encargó de comprobarlo saliendo a la calle con una cámara digital a hacer su propio banco de imágenes para, a partir de ellas, reconstruir los rostros de líderes como Galán, Gaitán o Lucho Garzón, personas del común que arrastrando a las masas, buscando lo popular, lograron hacerse caudillos. La obra estuvo hace poco en una exposición colectiva en la galería Clandestino y está compuesta por diferentes litografías que el fotógrafo y diseñador hizo con el único fin de demostrar que el arte se tiene que bajar del pedestal.
nicols1982@yahoo.com

1. galán
Litografía
50 x 70 cm

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