¿Quién va a necesitar una musa con ese cuerpo? Por supuesto que nos interesa la obra de Cristina Hernández-Botero por su profundidad, por sus raíces con los ritos precolombinos, por su trayectoria y por su formación académica (estudió Arte en New York University, dibujo y pintura de figura humana en L'École des Beaux Arts de París y fotografía en la Heatherley School of Art de Londres). Pero para nadie es un secreto que esta artista, fuera de ser muy talentosa, es una mujer arrolladora, con unos ojos que lo devoran todo y un cuerpo que emana sensualidad. Así lo demuestran las huellas que quedan plasmadas en sus lienzos.
Cristina parte de las Antropometrías del famoso artista Yves Klein, que solía hacer performances con mujeres que se untaban de pigmentos y rozaban sus cuerpos contra el lienzo, según instrucciones suyas. En este caso, es ella misma quien se impregna de aceites naturales y pigmentos, para luego iluminar la silueta que deja plasmada y tomar una foto que imprime en grandes formatos. Su obra alude también a las tradiciones precolombinas -como la de la leyenda de El Dorado, en la que el cacique se untaba de miel, oro y otras sustancias para sumergirse en la laguna de Guatavita-, aunque la casa de ella está muy lejos de Guatavita y se asemeja más a una jungla de edificios que a un paraje colombiano. Cristina vive en Williamsburg, un barrio en Brooklyn en donde habitan la mayoría de los artistas de Nueva York, y desde allá trabaja en sus cuadros para exponerlos y venderlos en diferentes galerías, que van desde la Diners en Colombia, hasta la Greeley Square Gallery de Nueva York. Actualmente está exponiendo en la Biblioteca Luis Ángel Arango, junto con otros artistas colombianos que viven en Nueva York. Urbes interiores es el nombre de la exposición a la que José Ignacio Rocca le hizo la curaduría y que, más allá de representar el complejo contexto de Nueva York, muestra esas ciudades interiores que artistas como Andrés Fischer, Jorge Julián Aristizábal y Nancy Friedemann -entre otros- llevan por dentro. Y si Cristina está hecha por dentro de lo que está hecha por fuera. vale la pena echar un vistazo.

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