Si dijera que a la mayoría de las mujeres les molesta que les hagan las cosas descritas a continuación, estaría generalizando. Para evitar esto me remito a los porcentajes sin exageraciones: el 99,8% de las mujeres, no odian, detestan lo que a continuación leerán:?

1. No se le ocurra levantarse y andar en pelota frente a ella como si llevara mucho tiempo de conocerla. Recuerde, una mujer desnuda es una escultura, unas más que otras, pero un hombre en pelota es lo menos deseable y sin gracia de este mundo, teniendo en cuenta que usted no es ni Brad Pitt ni mucho menos George Clooney. Si supieran lo mal que se ven con eso ahí colgando, como un bejuco de lado a lado, no harían semejante desfile delante de una mujer que acaban de conocer. Con una dosis de amor uno empieza a ver todo lindo, pero de 'primerazo' es muy duro sobreponerse a ese espectáculo tan pintoresco.

2. Si sus intenciones no son otras que pasar la noche y ya, trate de no abrazarla y mucho menos acostarse en posición cucharita post-tirada. No la engañe a ella y evítese una intensa que lo esté buscando el resto de la semana. Si su propósito es el popular 'repitis' no vaya a ser tan bruto de terminar e irse cual perro en celo, porque ahí sí es cierto que no la vuelve a ver ni en las curvas. Trate de quedarse un rato, converse, pregúntele que si quiere algo de tomar o de comer y luego de unos 30 minutos cada uno para su casa sin mayor drama.

3. El tema del aseo es fundamental. Aunque para el hombre es importante darse un baño o una ducha unos 20 minutos después de la faena para despojarse de secreciones y fluidos algo pegajosos y malolientes producto del sexo, deje que ella tome la iniciativa de entrar al baño o vestirse para salir primero. Cuando un hombre entra inmediatamente al baño, las mujeres podemos pensar diferentes cosas, todas malas. Uno, olemos mal; dos, no le gusto y por eso se va tan rápido; tres, es un asquiento y qué pereza un hombre escrupuloso.

4. Sea o no la mujer de su vida, pues mucha gente juzga y condena una noche de amor casual sin tener en cuenta que así han surgido relaciones estables, no se ponga a hablar en secreto por su celular o teléfono de la casa. Una vez tuve una de esas noches: el tipo fue perfecto, hizo lo que me gusta sin necesidad de decir algo o dar indicaciones, pero el momento crítico fue cuando alguien lo llamó y empezó a pasearse por la casa murmurando quién sabe qué cosas. Una vez más la imaginación femenina vuela. Es la mamá, siendo optimista; es la ex novia y se está reconciliando; es otra vieja que tiene para mañana o pasado y, en el peor de los casos, puede estar contándole la proeza a un amigo. Acto seguido: me levanté con un genio de los mil demonios, me vestí aludiendo mi huida al trabajo, mi mamá enferma o la cuidada del sobrino que no falla. Nunca más volveré a acostarme con él por más buen polvo que sea. Por favor, déjennos pensar por un momento que somos las únicas, así sea un 'pajazo' mental.

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