A veces uno prefiere ir a la fija. Anoche, una vieja buenísima le dio su número de teléfono, pero esta noche, en el cumpleaños de su amigo, usted lo que quiere es estar tranquilo, no preocuparse por si la acompañante pasa rico o le caen bien sus amigos o le gusta la música o quiere irse ya. Qué pereza estar pendiente de alguien, se dice. Y bajo esa premisa decide llamar a una amiga con la que ha salido ya en varias ocasiones. A veces pasan cosas y a veces no, pero lo cierto es que siempre pasan rico y ella sabe interactuar con los demás sin necesidad de colgársele del codo y hacer cara de venado. No es nada especial, no se roba todas las miradas, pero es buena nota, sonríe y es buena conversadora. Con eso basta.
Cabala es este tipo de lugar. Un sitio al que uno va a la fija. Puede ir con un danés de la multinacional para la que trabaja, con sus sobrinitos y su tía abuela o con la mujer que se quiere conquistar, y sale bien librado, en cualquier caso. Primero, porque la comida es rica y el menú tiene muchas opciones. Eso sí: no es que no tengan una especialidad. Cabala vende la mejor carne hecha en parrilla del sector -recomendamos la de búfalo. Segundo, porque tiene tres terrazas y su ubicación hace que siempre haya sol -como la terraza era un poco fría, Cabala está estrenando barreras de vidrio para calentar el ambiente. Tercero, porque el tiempo y la experiencia -Cabala tiene tres años de vida- hacen que ya haya cierto servicio estandarizado y la atención es excelente. El control de la comida está estrictamente en manos de sus dueños, sobre todo del gerente, Juan Manuel Moreno, y su sello personal consiste en hacer platos muy ricos, pero también muy satisfactorios en términos de porciones.
Mejor dicho, acá nada queda al azar. Como su nombre lo dice, Cabala es una predicción e interpretación del futuro, y como su palabra tiene tres aes, significa excelente en todo. Cabala es un restaurante, pero también es una opción perfecta para tomarse unos tragos. Y tiene un detalle muy especial en este sentido: el DJ maneja diferentes tipos de volúmenes, según se va ubicando la gente, para que los que quieren música de fondo nada más puedan conversar tranquilos y los que quieren emparrandarse puedan gritar y bailar. La música es pop y rock y se oyen buenos éxitos de vieja data, lo mismo que la música de ahora. A veces hasta hacen conciertos. De hecho, es el bar destinado por la emisora La W como uno de sus lugares de eventos, y muchas de las modelos de SoHo, que se ven allá con frecuencia, lo tienen como sitio preferido. Y la dicha máxima de la vida: en Cabala hay happy hour todos los días de cinco a ocho y además nunca cobran cover. Porque no todas las novedades ameritan riesgos, SoHo recomienda ir a la fija.

CABALA
DIRECCIÓN:
Cra. 13 No. 93A-09
TELS: 616 3586
257 9338
ENTRADA SUGERIDA:
Gratín de mariscos $20.500
PLATO FUERTE SUGERIDO:
Bife de chorizo de búfalo $27.900
PRECIOS: Entradas de $3.200 a $12.100 y platos fuertes de $14.000 a $27.900. Tragos desde $9.000.

Harry, sencillito
H&B, el mismo, el de la 84, estrena sede en Bogotá, en la Zona G.
Más de lo mismo: buena comida, atención impecable,
La gente come cualquier cosa en el trabajo. A veces uno almuerza y queda tan insatisfecho, que ni sabe qué era lo que quería almorzar. Pero, claro, también está el tema del bolsillo. No se puede lo más caro siempre. Por eso, H&B es una de las mejores opciones cuando de almorzar ligero y rápido se trata. Porque la relación precio calidad es bien justa y uno siempre sale satisfecho. Aparte, se pueden complacer todos los gustos de ese grupo tan disímil con el que usted sale a almorzar: el de jurídica, un tipo que hace la publicación de la empresa, la practicante (que está deliciosa) y a veces hasta su jefe, que se siente tan solo y tan ocupado que los busca para no comer y aprovecha también para hablar de temas de trabajo hasta que ya nadie le para bolas.
Con la cancha y la tradición que les viene de su sede en la 84, H&B abre sus puertas ahora en la zona G, donde casi todas las opciones son un poco costosas como para un almuerzo casual. Están abiertos todos los días, de 11:00 de la mañana a 12:00 de la noche, y viernes y sábado hasta la 1:00 de la mañana. Y lo cierto es que ya es un éxito al almuerzo, a las onces y a la comida. No solo para la gente de oficinas que adora esta opción, sino para los que viven en Rosales y se les ocurre salir a caminar por ahí, a cualquier hora, sin un rumbo fijo o un plan determinado de comer. En la terraza, uno puede decidir de la nada que se quiere tomar unos tragos y ya está. Y si está peliculeando y no le provoca salir, regístrese en la lista de domicilios para que le lleven la comida a su casa en menos de cuarenta minutos. Todo se prepara muy fresco y cubren desde la calle 45 hasta la 140.
La carta de H&B parece una mezcla de comida rápida y comida gourmet. Es como cuando ese amigo chef que todos tenemos abre la nevera y en donde usted ve solo pérdidas, él ve millones de posibilidades para preparar algo rico. Sobra decir que el chef, John Jairo Álvarez, trabaja bajo la supervisión del reconocido Harry Sasson. Su pupilo es egresado del SENA y tuvo experiencia cocinando en el Hotel La Fontana, Casa Dann Carlton y el restaurante Claro Oscuro. Es una especie de "medioservicio" en el que el cliente pide y paga, pero le llevan el pedido a la mesa. Realmente, no hay que pagar más para comer rico y sano.

H&B
Dirección: Cra 6a No. 69A-24
Tel:349 1164
www.harrysasson.com
SUGERENCIAS:
Entrada: Sopa minestrone $6.000
Plato fuerte: wrap de pepper steak y cheddar $13.000
Postre: baileys checkered cake $7.000
PRECIOS:
Entradas de $7.000 a $17.000
Platos fuertes de $11.000 a $15.000

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