Es toda una ejecutiva. Serísima. Se viste de Gucci y de Chanel de la cabeza a los pies. Sus gafas dicen Ralph en las patas. Camina con toda la propiedad, con todo el mundo del mundo. Es tan refinada, que usted jamás se le acercaría. Lo que no sabe es que, a pesar de moverse en ese mundillo, esta mujer es mucho más sencilla de lo que se imagina. Iría feliz a comer con usted y, aunque tiene un paladar muy educado, jamás lo haría sentir menos si no sabe catar un vino. Algo similar sucede con Astrid y Gastón. Es el sitio de moda. Todos los que se ufanan de pertenecer al jet set criollo ya fueron a probar los platos de este famoso restaurante limeño, que abrió una sucursal en Santiago de Chile y otra en Bogotá. La gente se pavonea de un lado a otro y luego se sienta a manteles. Para muchos sería un dolor de cabeza tener que compartir el aire con ese tipo de gente, pero lo cierto es que la comida de Astrid y Gastón lo amerita. Solo podemos sugerirle que no se inhiba y que disfrute, como le gustaría a Virgilio, el chef, de todos y cada uno de los sabores peruanos que han sido importados para compartir protagonismo con otros más colombianos. Muchos de sus platos tienen bases típicas de la comida peruana, que está llena de mariscos, maíz, ceviches.pero también tiene platos de tradición francesa, como el cordero o el pato. Todos los platos tienen algo particular. Por ponerle un ejemplo: hay un pargo rojo que está acompañado con crema de papas con aromas a ajiaco. Para comer bueno no se necesita un motivo, ni mucho menos una actitud acartonada. Solo decidirse a darse un lujo sin muchos preámbulos y escoger a una mujer como la ejecutiva de la que hablamos en un comienzo: con clase, inteligente, culta, pero descomplicada, al fin y al cabo. Esa es la verdadera esencia de este restaurante: un chef que propone que los comensales intercambien platos y prueben esto y lo otro sin remilgos. Virgilio llegó hace más de seis meses a Bogotá. Venía de trabajar en Astrid y Gastón de Lima y en el Four Seasons de Londres y se dedicó a probar platos de aquí y a viajar por los más recóndito de los pueblos, por lo que les tomó un tiempo adecuar la casa -patrimonio nacional-, ubicada en la séptima con sesenta y siete. Pero una vez abierto, no han dejado de atender a un promedio de 200 personas al día. Ya sabemos que hasta acá no hemos hablado de precios. La verdad es que es un restaurante costoso, no caro. Y una vez se haya tomado un par de piscos en la barra -toda una gama de cocteles con pisco dentro de los que recomendamos el coca sour- se le va a olvidar el rumor de que es carísimo y la ejecutiva seguro dejará ver su lado más relajado.

ASTRID Y GASTÓN
Entradas: de $13.900 a $29.900
Platos fuertes: de $19.900 a $69.900
Entrada sugerida: Ceviche $17.500
Plato sugerido: ostiones (sobre una costra de almendras y emulsión de guascas y jengibre, acompañados de raviolis rellenos de cubios) $39.900
Dirección: Cra. 7ª # 67-64
Tels: 2111143 - 2111400
Bogotá

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