La carta de este restaurante es como una bitácora de viajes que combina sabores de todas partes del mundo. Su dueño y mentor es Rafael Osterling Lettz. Este consagrado chef se crió en la cocina de los mejores restaurantes de Lima, Londres y París, y hace siete años abrió el primer Rafael en Perú. Desde los seis años cocina con su mamá y su restaurante es fiel reflejo de esta experiencia personal, que dio como resultado una carta balanceada entre lo tradicional y lo contemporáneo y genera recuerdos gastronómicos con sabores sutiles y finos. Pasar a la mesa es todo un rito y siempre se está a la espera de las sorpresas provenientes de una herencia culinaria. Su primera sucursal en Bogotá hay que celebrarla. Próximamente tendrá más aperturas en Buenos Aires y Río de Janeiro, los únicos lugares en América Latina que, por el momento, pueden gozar de una de las mejores gastronomías del mundo.

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