¿Quién dijo que la fritanga tiene que ser servida en una canasta que chorrea grasa? Nadie, pero normalmente pasa. En Criolla, sin embargo, el chunchullo, la longaniza, el buche, el chicharrón, la papa y el maduro son servidos como en cualquier restaurante gourmet. La cocina típica goza de una excelente preparación y presentación.
Pero este sitio no se queda solo en esto. Al mismo tiempo es un bar lounge vanguardista de sofás forrados en charol rosado y obras de arte hechas con tenedores y cucharas cuyo diseño es de Catalina Arroyave. Ahora, ¿quién dijo que los cócteles más finos, en el lugar más sofisticado y con la música de moda, no pueden ser acompañados con una morcilla? Nadie, pero nunca pasa. Acá, en plena Macarena, sí. Y está muy bien.

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