Ni muy muy ni tan tan: así quiere uno que sea la inteligencia de una mujer cuando se trata de conversar. Que no caiga en la insoportable levedad del ser, pero que no sea pesada tampoco. Es que la frivolidad es tan detestable como lo puede ser el mamertismo. Rico salir con una vieja que sepa de qué se está hablando cuando uno menciona a Kieslowski, pero si ya la cosa se convierte en un tratado sobre el cine polaco, qué jartera.
Lo mismo sucede con la cocina. Rico que un chef sepa lo que está haciendo, pero toda esa maraña de "clasificación de las clasificaciones" a veces cansa. La palabra fusión empieza a dar algo de mareo y ahora resulta que los chefs van todos por una misma línea que se llama "cocina de autor". Se trata de algo así como lo equivalente a un jam de un músico: improvisación, feeling, arte. No está nada mal, pero algunos exageran con el tema. Por eso, ir a Criterión es un placer. Antes de subir al comedor, uno puede sentarse en el "champaigne bar", un lounge donde se toman mimosa de mandarina y otros cocteles hechos con champaña o un buen martini de gazpacho. Ya en la mesa, no hay ese sentimiento de estar comiéndose una obra de arte. Aquí hay recetas muy tradicionales de la cocina francesa, pero modernizadas para que se vea más lindo el plato. Pero Jorge y Marky Rausch han tratado de dejar a un lado todo ese rollo conceptual de la comida, para dedicarse más bien a cocinar. El primero de los hermanos es un economista que estudió cocina en Inglaterra y trabajó con Raymond Blanc, el chef del famoso restaurante Le Manoir aux Quat Saisons. El segundo, Marky, estudió Administración hotelera en el Externado y después se fue a Vancouver a estudiar cocina y pastelería en el Pacific Institute of Culinary Arts. Allá trabajó en el hotel Delta Pinacle, con el pastelero franco-español Jean Pierre Sánchez. Como quien dice, no son ningún par de aparecidos, pero sus platos no tienen pretensiones más allá que complacer los paladares. Al salir, puede llevarse un postre o un pan debajo del brazo, porque en Criterión hay servicio de pastelería y panadería. Y si la conversa sigue buena, tal vez la noche se alargue.

Criterión
Entrada sugerida: Tartar de salmón $17.900
Plato sugerido: Gigot (jarrete) de cordero $31.900
Postre: Criterión (para dos personas) $17.900
Precios promedio: Entradas de $10.000 a $18.000 y platos fuertes de $20.000 a $41.900
Calle 69A # 5-75
310 2810
Bogotá

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