Cada vez que en la lista de restaurantes bogotanos aparece un lugar nuevo, un sitio que comienza a conocerse de boca en boca, vienen de inmediato a la cabeza las clásicas preguntas de ¿cómo se llama?, ¿qué comida ofrece?, ¿dónde queda? o ¿cómo está de precios? Sin embargo, detrás de estos interrogantes existe uno fundamental que pocas veces se revela. Uno más secreto, si se quiere, y que tiene qué ver con ¿a quién diablos llevaría a ese nuevo lugar para comer un fin de semana? Y es que los restaurantes, más allá de la comida, o de la sazón que le impregnan a cada plato, o de los buenos tragos que sirven para pasar el almuerzo; se han convertido en una excusa perfecta para irse de plan. En este punto, desde luego, aparecen varios niveles: hay restaurantes para ir con los amigos, para llevar a la suegra, para invitar a la familia, y muy frecuentemente para irse de levante con una amiga.

Con Souk, restaurante que hace poco abrió sus puertas en La Candelaria, sucede que no puede encasillarse fácilmente. Y aunque esto podría ser una ventaja, también puede llegar a ser la espada de Damocles en sus pretensiones gastronómicas. Souk carece de personalidad. A diferencia de aquellos escenarios dedicados a los placeres del paladar —y de la vida— sería difícil saber a quién podríamos invitar porque cualquier persona se ajusta a este restaurante. Da igual la suegra o el amigo; la novia o la ex; la familia o la esposa. Tal vez, debido a esto, la mejor razón para detenerse en Souk, y entrar, y pedir una buena carne, y deleitarse con las manzanas crocantes, surja un día en los que nos agarre la hora del almuerzo, justo cuando estamos haciendo una vuelta por La Candelaria. Ahí, y sólo ahí, Souk puede ser un paraíso.

Mezcla de comida de mundo (wok, bifes, ensaladas, pollo, pastas, rollitos vietnamitas, etc.), Souk intenta ser el típico restaurante de la Zona Rosa o de la 93 en ¡plena Candelaria! Sin embargo, su comida lo rescata de una muerte demasiado trágica. El bife de chorizo —buen corte, justo en su cocción— y el Lemongrass Chicken —con limonaria, albahaca y jengibre— pagan la entrada. El resto de platos son una aventura que hay qué probar. Como sea, con ajustes que tendrán que llegar (un letrero en la fachada, por favor; un poco de menos grasa; y algo de más ambiente), lo cierto es que es reconfortante que se haya inaugurado en La Candelaria un lugar como Souk. Y es que a veces no hay nada más aburrido que nos coja la hora del almuerzo en pleno centro bogotano sin tener adonde ir. Este lugar puede ser una buena manera de salir de un mal apuro.

SOUK
Calificación: ***
Dirección: Cra. 6 # 10-82
Teléfono: 3423067
Precios: Entradas desde $5.500 hasta $6.500;
Platos fuertes desde $9.800 hasta $14.900.
Plato recomendado: mmm… mmm…

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