que un restaurante se atreva a usar el nombre del pueblo donde Dalí vivió es porque debe encerrar algo de la magia del surrealismo. Y si encima de esto propone comida mediterránea es porque tiene los suficientes argumentos gastronómicos para hacerlo. Pero vamos por partes. Cuando el gerente y chef Rodrigo Roesel tuvo claro el concepto del lugar, quiso reflejar al pueblo ubicado frente a la Costa Brava catalana. ¿El resultado? Un restaurante de aspecto minimalista, con muros blancos y texturas rugosas (cualquier parecido con Cadaqués no es pura coincidencia).

Y para agregarle ese toque ibérico, los únicos colores que contrastan con el blanco son el amarillo y el rojo, presentes en cuadros decorativos que recuerdan las banderas catalana y española. Y en un solo espacio de dos pisos logró construir diferentes ambientes, todos perfectos para que usted se adapte según la situación. Porque en el segundo piso, donde funciona el bar, usted podrá ir a la fija con la mujer que le gusta o con su parche de amigos, con la seguridad de que la música estará al volumen perfecto: no tendrá que gritar para que lo oigan y los vecinos no le escucharán lo que tenga que decir. Para tomar, ellos recomiendan el Caipirinha Sake (con fresas y albahaca). Nosotros recomendamos el Van Gogh Martini, hecho de ginebra y absente, un licor que originalmente tenía 85 por ciento de alcohol, lo tomaba el maestro holandés y fue prohibido en Europa por sus propiedades alucinógenas. Por supuesto que este coctel contiene un volumen más suave que el anterior, de 55 por ciento, sin que esto quiera decir que no sea fuerte.

Y si le da hambre, tiene dos opciones: pedir unas deliciosas tapas arriba, o bajar unos cuantos escalones y alistarse para probar los mejores platos que solamente un buen alumno de El Bulli se puede atrever a preparar. Solo para que se haga una idea, utilizan procesos como el de sumergir almendras en nitrógeno líquido (a –196º) para luego combinarlas con una sopa caliente de berenjena ahumada y cocinar al vacío un cochinillo condimentado en un horno capaz de fijar la temperatura y la humedad necesarias para que la carne pueda ser cortada con una cuchara. También hornean su propio pan: de nueces, de aceitunas y de mantequilla con jamón ibérico. Como dato adicional, sus vinos son importados desde España y otro de los socios, Jaime Sánchez Cristo, se ha preocupado por reunir la mejor música del mundo para que usted la disfrute con la mejor compañía y, claro, la mejor comida.
 
 
 
Cadaques gourmet lounge
Dirección: Calle 119B # 5-43

Teléfono: 6201199

Precios: de $9.000 a $54.000

Entrada sugerida: Farcelletes de Mascarpone (combinación de queso, piñones y pasas en hojas de acelga) $16.200

Plato fuerte: Pargo en Trinxat $27.500

Postre: Cremoso de Chocolate $10.500

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.