Mi mayor cualidad es hablar. Sí, soy boqueto, boquinche, boquineto o gangoso, como lo quiera llamar, pero una de mis mejores virtudes es mi forma de comunicarme. Hablo mucho y me gano la vida con el habla, como herramienta fundamental para vender mis libros. Desde el punto de vista médico, mi defecto se centra en haber nacido sin úvula, la campana que se pega con la lengua. Por eso, hablo como hablo.

Me llamo Fernando Tolosa, pero todo el mundo me conoce como Zicodélico. Mi apodo nace de un homenaje que siempre le he querido hacer a Zico, el emblemático 10 de Brasil de la década del 80. Mi vida es normal y, la verdad, no considero que tenga un defecto, yo tengo una virtud. No puedo pronunciar bien las palabras pero, a pesar de esto, desarrollo muy bien mi profesión, que es vender cultura y manejar mis dos grandes pasiones: el fútbol y la música.

Mi madrina me crió y ella me cuenta que cuando era bebé no podía tomar el tetero bien y me lo daban con pitillo. Fue duro. Mi niñez fue jodida por la crueldad y las burlas que tuve que soportar por parte de los otros niños. Incluso, muchas veces fueron mis puños los que arreglaron los problemas, a falta de palabras. Me han operado unas cuatro veces para corregir mi problema, pero no he obtenido una solución total.

En el campo de las mujeres me va bien y he tenido mis novias. Mi condición de boqueto me ha servido para muchas cosas. La gente trata de burlarse de mí, pero siempre les digo que soy Demóstenes, el mejor orador de la Grecia antigua, con ese argumento he dejado callado a más de uno que piensa que por mi defecto soy menos. Ya soy inmune a los comentarios. Muy pocos se llegan a imaginar que detrás de esta voz hay una persona amante del fútbol, del rock y de la cultura de países.

Ignacio Prieto, el hijo de mi madrina, ha sido una de las personas que más me han ayudado a salir adelante. Él me inculcó el hábito de leer textos de superación personal de gente que también tiene defectos..

Vivo normal, soy feliz y solo le digo al Gobierno que invierta en los hospitales para curar a los niños que tienen mi problema, ya que a veces olvidamos que hay muchos niños con defectos y no vemos una solución a la vuelta de la esquina. Rico no es el que lo tiene todo, rico es el que sabe aprovechar lo poco que tiene y yo lo aplico a la perfección.

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