Takeru Kobayashi levanta sus brazos, mira al cielo, cierra uno de sus puños y grita. No me pregunten qué grita, porque lo grita en japonés, pero puede ser un equivalente al "vamos" con que los deportistas se autofelicitan cuando obtienen un triunfo. Y qué duda cabe de que Takeru Kobayashi llegó al triunfo: aquí está, celebrando desde la pantalla de ESPN+, que transmitió su hazaña. Takeru Kobayashi es el flamante campeón del mundo. Perdón: el Campeón del Mundo. A pesar de su contextura, entre mediana y delgada, que algún prejuicioso juzgaría contraindicada para este rudo deporte, Takeshi obtuvo su título con holgura. Ya había sido Campeón en otras ocasiones, pero esta vez batió su propio récord en el Hot Dog Eating Contest: fueron 53 los perros calientes que se comió en doce minutos, un promedio superior al de cuatro por minuto, una marca que quedará en la historia de la estupidez humana. La japo-norteamericana Sonya Thomas fue la tercera en la tabla general pero la primera entre las mujeres, con una respetable marca de 30 perros. El comentarista explica que esta es la mejor marca de Sonya en el rubro de los perros calientes, pero que su verdadero fuerte son los huevos pasados por agua, en el cual, con 65 huevos ingeridos, es la indiscutible campeona mundial. Lamentablemente, el locutor olvida anunciar cuándo se celebrará el próximo Campeonato Mundial de Ingesta de Huevos Pasados por Agua. Será cuestión de estar atentos.
Lo imagino: algún purista estará diciendo que eso no es un deporte, que eso es un concurso de idiotas, que no hay que mezclar las cosas. Tiene y no tiene razón. El Hot Dog Eating Contest fue televisado por un canal deportivo que seguramente pagó para televisarlo: la televisión fija las pautas del deporte hoy en día. ¿O creían que las fijaba el Comité Olímpico Internacional? Así es el capitalismo, amigos. Y si la cadena ESPN así lo determina, pues entonces el Hot Dog Eating Contest es un deporte, lo que no quita que se trate de un concurso de idiotas, que, sin embargo, no son menos idiotas que los que no tenemos otra cosa mejor para hacer que sentarnos frente al televisor a verlos, que a su vez no somos menos idiotas que los competidores de la World Strongman Cup, que también transmite la ESPN. Aquí vemos a un musculoso ucraniano que tiene un arnés en la espalda: en la punta del arnés hay un gancho, enganchado a una cadena que a su vez está enganchada a un camión. Las venas del ucraniano se inflan, sus mandíbulas crujen, pero aquí está: ¡lo ha logrado! ¡Arrastra el camión! Sobre ese mismo camión cargará a la carrera bolsas de arena de 50 kilos mientras un exigente jurado le toma el tiempo. Luego levantará troncos, volteará neumáticos de 800 libras (no, no los hará rodar: ¡eso lo puede hacer cualquiera!), correrá con una pesa de 85 kilos en el brazo, subirá escaleras con pesas en ambos brazos, levantará troncos, cargará esferas de cemento ("las piedras de Atlas", las llama el locutor), barriles de cerveza y motores de camión, etc. Al ucraniano lo sucederán un par de austriacos, un húngaro, un par de yanquis. El público presente en el estadio escuchará temas de Deep Purple, Metallica y AC/DC: hard rock y heavy metal serán la banda de sonido apropiada para la faena de estos hombres duros que desconocen el fútbol.
Para los que aborrecen el mundo de los esteroides y prefieren un deporte más delicado está el curling, al que bien podríamos denominar "el deporte de las mucamas", porque la clave está en el correcto uso de la escoba. Se juega en una pista de hielo: las competidoras, mujeres jóvenes y atractivas, se ubican en un extremo y en el extremo restante hay una especie de blanco. Compiten dos equipos de tres integrantes: la "lanzadora" avanza unos metros en cuclillas, arrastrando una especie de piedra redonda con manija, hasta que se decide a soltarla: entonces comienza el trabajo de sus coequipiers, dos barredoras que patinan con sendas escobas, limpiando el camino por el que, un segundo después que ellas, pasará la piedra. Por supuesto, el equipo ganador será aquel que termine la partida con sus piedras mejor posicionadas en el blanco. He visto al equipo sueco consagrarse campeón mundial. Contra lo que pudiera imaginarse, las norteamericanas no estaban apenadas por haber perdido la final: el de ellas era un equipo joven, compuesto por curlinguistas de mucho futuro, que habían ido al mundial para acumular experiencia y se habían llevado más de lo que esperaban. El curlinguismo norteamericano, entonces, está en muy buenas manos, aunque el locutor de ESPN no ofreció detalles sobre el desarrollo del deporte en Latinoamérica.
Y si tampoco les gusta el curling, les puedo ofrecer el trial indoor. ¿Qué es el trial indoor? Una especie de motocross sintético donde la velocidad no cuenta. En un gimnasio cerrado, los motociclistas saltan sobre tambores de nafta, escalan conos y paralelepípedos de cartón, suben escaleras a paso de hombre y pegan la vuelta. Los tambores de nafta, los conos y paralelepípedos de cartón y las escaleras están tapizados con los nombres de las empresas que auspician el campeonato de trial indoor. El locutor contó que hace poco tiempo hubo una competencia del campeonato mundial del trial indoor en Buenos Aires, la ciudad en la que vivo. Me pregunto cómo puede ser que me la haya perdido, me pregunto si no le prestaré demasiada atención al fútbol y demasiada poca a los sacrificados trialindoristas.
En algo se parecen los comedores de perros calientes, los forzudos, las curlinguistas y los trialindoristas: todos creen, contra la opinión generalizada, que lo que hacen es muy importante. Todos viven en micromundos que valoran sus actividades, seguramente firman autógrafos y reciben mails de fans que sueñan con ser como ellos. Afuera de esa burbuja, los ignoran. De tanto en tanto, en algún zapping desafortunado, alguien se topa con ellos y, automáticamente y con toda razón, pasa a detestarlos y a burlarse. Si alguien le dedica más de cinco minutos de tevé a alguno de estos deportes, es probable que sea accionista de ESPN, que se sienta muy solo o que vayan a pagarle por escribir un artículo como este.
Un amigo bien informado me cuenta que todos los años se disputa en una playa de Hawaii el mundial de blowjob, y que año a año, la dama que con su boca hace acabar a más señores es proclamada Campeona del Mundo. Pero el evento no es transmitido por ESPN: no podemos afirmar, por lo tanto, que se trate de un deporte.

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