Es una constante en mi vida que la gente me pregunte por mi verdadero nombre y que luego quiera saber por qué me dicen 'la Nena'. Son pocas las personas que saben que me llamo Rosa Helena, y menos aún las que me dicen así. Si acaso algunas amigas, y lo hacen más por mamarme gallo que por cualquier otra cosa. Otro que me dice así es Enrique Colavizza. Cada vez que me ve me dice: "¿Cómo vas, Rosa Helena?".

Pero son los menos. Tan desacostumbrada estará la gente que una vez llamaron por teléfono a la casa, preguntaron por Rosa Helena y la empleada dijo que ahí no vivía ninguna Rosa Helena.

Yo siempre he sido 'la Nena', desde la casa, por lo que fui única hija. Luego el apodo se hizo popular en el colegio y en mi carrera profesional. Durante un tiempo, mientras estuve casada, fui 'la Nena' Chavarriaga e incluso yo firmo como Helena J. de Chavarriaga, porque así figuro en el pasaporte. Mantengo el apellido más que todo por mis hijos.

Yo vengo de una familia llena de mujeres que se llaman Helena. Hay Sofía Helena, Jessica Helena e incluso Claudia Helena Vásquez, ex señorita Colombia, que es hija de un primo hermano mío.

Recuerdo una vez que una periodista de un diario que ya no existe, El Bogotano, escribió un artículo sobre mí y puso "alias 'la Nena' Jiménez". ¡Me dio una piedra!, porque alias se les dice a los delincuentes. Ese periódico tocaba leerlo antes de las diez de la mañana porque si no se le coagulaba la sangre de lo amarillista que era.

Aunque mi apodo tiene muchas variaciones (Nenúfar, Nenorra), Nena es por el que todos me conocen desde que salió mi primer disco de chistes: Nenadas con la Nena Jiménez, volumen I.

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