¡tan! Aparece: Finigax". En una sala de juntas, entrada la media noche, un hombre dice: "¡Ya sé!, que un hombre salga de un restaurante rodeado de escoltas, se oigan unos estruendos, todos se lancen a protegerlo hasta que se den cuenta de que se trata de unos gases estomacales del sujeto escoltado y ahí.
Hay un silencio y de repente alguien contesta: "¡Me gusta!". Y así, sin más explicaciones, lo aplauden, le dan la mano, lo felicitan, se oye un "¡ha sido un logro de la creatividad y el ingenio!".
¿Qué tipo de personas puede tener ocurrencias como estas? Y tenerlas sin purgar una condena en la cárcel. Y tener la desfachatez de cobrar por esto. Sólo un publicista puede. Sí, sólo a uno de esos que se deja el pelo largo hasta los cincuenta años. Uno de esos que se presentan con un "hola, soy creativo". ¿Quién les enseñó a los publicistas a presentarse con un adjetivo? Basta con imaginarse un mundo donde todos hicieran lo mismo: "Hola, soy la madre Teresa de Calcuta y soy caritativa". "Encantado, soy modelo y soy atractivo". "Mucho gusto, soy un niño autista y soy hiperactivo".
La publicidad es el arte de ver sólo cosas buenas en un producto, y cobrar por ello. Es decir, de mentir. Porque decir la verdad parcialmente es una forma de mentir. ¿O acaso no sería justo que los niños supieran que el tigre de Suramericana está cuidándonos porque le pagamos? Y que no nos cuida sino que nos resarce. Además, ¿qué sabe un niño de seguros? ¿Alguien ha visto a un niño jalándole el pantalón a su papá en un centro comercial y pidiéndole una Póliza de Cumplimiento y un helado de chocolate?
No entiendo a los publicistas, ni entiendo por qué creen entendernos. No entiendo las premisas de donde sacan sus conclusiones. ¿De dónde sacan que la mejor forma de cautivar a un posible ahorrador en una corporación de vivienda es a través de caricaturas? De personajitos animados. De muñequitos. ¿No son los ahorradores de vivienda personas de cierta edad y dignidad como para tratar de atraerlos así, con abejitas Conavi, o con mineritos de Colmena, o con casitas rojas de Davivienda? De dónde saca un creativo que un adulto, que un padre de familia, diga: "¡Ya sé, pongamos el dinero que hemos ahorrado toda la vida en esa corporación, porque en ella habita el gigante de Las Villas!".
No entiendo por qué nos mienten, no entiendo por qué no nos dicen: "Si no tienes un condón no tengas relaciones sexuales, es riesgoso". Tan simple y directo como eso. Pero no, los creativos crean, y qué crearon los publicistas: "Sin preservativo ni pío". Y cobraron por ello. "¡Claro!", dijo un publicista, "¡qué mejor que un pollo para dar esos consejos. La gente se identifica con los pollos!". "Claro, ¡que buena idea! cómo no se nos había ocurrido antes, 'ni pío', obvio", dijeron los demás creativos antes de soltar un sonoro aplauso de complicidad.
Y la propaganda de la crema Dolorán en la que el árbitro Fifa Óscar Julián Ruiz es el emblema, ¿no tiene un tinte de absurdo? Acaso cada cuánto se lesiona un árbitro. ¿Qué sabe un juez de lesiones? ¿Quién ha visto a un periodista deportivo diciendo: "Al árbitro se le va a practicar una resonancia magnética y podría estar en entredicho su participación en la final"? ¿No sería más convincente que nos recomendara comprar la crema un ortopedista deportivo o un futbolista que haya tenido tres cirugías de rodilla?
No, no entiendo al niño que después de referirse a su padre, a su padre alcohólico que pudo "sacar el trago de taquito", dice con morbosidad, parodiando a William Vinasco, que su papá ". ahora anda de mucho toque-toque con mi mamá". Yo pregunto: ¿no necesita ese niño ayuda terapéutica? ¿No es acaso traumático que un menor pase de ver a su papá borracho a verlo acaramelando a su madre? ¿Está ese niño preparado para entender que sus padres tienen relaciones sexuales? ¿Es normal que un niño tan pequeño parodie a Vinasco?
¿Qué cruza la mente de un publicista cuando imagina unas uñas que gritan que no les echen acetona pura, y que reclaman esmalte Cúpex? Es un misterio. Pero lo único cierto es que debería pensarse en instaurar un examen antidoping para los publicistas. ¿O acaso esta puede ser la creación de una mente sana? Los publicistas nos deben muchas explicaciones. Que nos expliquen por qué en todas las propagandas de toallas higiénicas simulan la sangre con sustancias azules. Y por qué, con tantas reinas que da cada año este país, siguen contratando a Susana Caldas para la propaganda de La Fina? Que nos digan por qué todas las propagandas de blanqueadores se la pasan compitiendo entre sí. Y que dejen de utilizar el cuerpo de las mujeres para vendernos cosas a los hombres. Que los publicistas dejen de creer que nos conocen. Y de cobrar por eso.

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