Desde que comencé mi carrera en el boxeo, los periodistas me quisieron rebautizar con apodos llamativos. Primero fue 'el Ciclón del Istmo' y luego 'el Canalero', pero ninguno perduraba, hasta que un narrador de radio en Panamá, al ver que yo pegaba igual de duro con las dos manos, comenzó a decirme 'Manos de Piedra' Durán. La gente lo simplificó a 'Mano de Piedra'. El sentido del apodo era resaltar una virtud que tuve como boxeador. Eso siempre me llenó de orgullo, aunque también fue una exigencia, pues tenía que demostrarle al mundo que podía noquear a mis rivales con la derecha o la izquierda. Al poco tiempo me retrataron en una revista cargando dos piedras en mis manos y esa foto terminó de popularizar mi apodo, relegando hasta al sobrenombre 'Cholo', que me acompañó desde que nací.

Mi apodo fue una bendición y me dio muchas satisfacciones. Tuve la suerte de conocer a grandes actores como de Niro, Gregory Peck, Joe Pesci y Mickey Rooney. Todos, me llamaban 'Mano de Piedra' en español y me felicitaban por lo original. Hace tres meses, en Las Vegas hicieron una encuesta para saber qué apodo de la historia del boxeo era el favorito de los aficionados. Eligieron el mío por sobre 'la Cobra' Hearns, 'Mantequilla' Nápoles, 'Sugar' Ray Leonard, 'Maravilla' Hagler y tantos otros grandes. En la ceremonia firmé muchos autógrafos y la gente exigía que al final agregara mi apodo. Algunos me dictaban Hands of Stone, porque no soy bueno para el inglés. Lo único malo es que algunas mujeres lo deforman y me llaman 'Pipí de Piedra'. Dicen que el pobre está muerto porque pesa mucho, pero yo contesto que se mantiene férreo.

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