¿No tiene la Novena de Aguinaldos una estética dudosa? Pongámonos la mano en la Palm Pilot y seamos francos, la Novena parece escrita por Justo Pastor Perafán: adornos y lujos innecesarios, adjetivos estrambóticos, bufandas blancas sobre el esmoquin, lavamanos de oro. ¿O parece estético decirle a alguien "benignísimo", y darle "infinitas gracias" por "soberanos beneficios"? Y después pedir que se abra el cielo para que caiga un "bienhechor rocío" o que se abran las puertas "del regio palacio". No hay que negar que la Novena peca cuando llama a don Jesús: "Sol de eternos rayos", "lirio de los valles", "espejo sin mancha", "lumbre de oriente", "mi dueño adorado". Seamos sinceros, estas frases son propias de un conductor de transporte público: huy, adiós "bella flor del campo".

La Novena es loba y cursi. Pero eso no es lo peor. Lo más preocupante, sin duda, es su contenido, la Novena, sigue los mismos pasos del lobby de un parlamentario corrupto. Nos hace ver como si estuviéramos detrás de un contrato del Estado. Veamos el proceso:

1. Victimización. Llegamos arrastrados: ".para toda nuestra humanidad agobiada y doliente", ".venimos a exponeros toda nuestra miseria".

2. Ensalzamiento. Desparra-mamos halagos con la familia como en cualquier visita de recién nacido. Primero la mamá: "¡Oh, dulcísima Madre!", "por tus grandes virtudes" y "por vuestra humildad", y para terminar la adulación: "Os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma". Después, abordamos al adoptante don José. José, Dios te "adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza" y te escogió "para tan altos ministerios".

3. Simulación y sumisión. Trabajamos directamente al menor con aire dramático: "¡Oh, sapiencia suma!" "¡Oh, Divino niño!" "¡Oh, raíz sagrada!" "¡Dios humanado!" "¡Bese ya tus plantas, bese ya tus manos!" "Niño tan precioso, dicha del cristiano". Y cerramos con un gesto tierno: ". luzca la sonrisa de tus dulces labios".

4. Especulación. La promesa que nadie cumple, ¿o alguien de verdad piensa hacer un "desprecio por todo lo terreno" y cumple eso de "en retorno (.) os ofrezco la pobreza, humildad y de más virtudes"?

5. Súplica. Lo propio del homo sapiens: pedir. Gorrear. Solicitar dádivas. El mordisco: "En virtud de vuestra promesa (sabemos) que acogeréis y despacharéis favorablemente nuestras súplicas". Y, by the way, "borra nuestras culpas, salva al desterrado", no seas así. Y, entrados en gastos, "Concédenos (.) la gracia de la cual necesitamos tanto", no seas malito.

6. Coerción. No contentos con lo anterior, aparece el elemento de presión: "No tardes tanto, no tardes tanto". Once veces. "Ven, ven, ven". Once veces. En otras palabras, ¡apúrate!, ¡rápido! señor lumbre de Oriente. Para ayer es tarde, don Rey de las naciones.

Los problemas, sin embargo, no terminan ahí. La Novena tiene imperfecciones de fondo: los niños no la entienden. Sólo se ríen cuando oyen ".padre putativo" porque les recuerda la palabra que les grita su papá a los taxistas cuando va en el carro. Por lo demás, los niños no entienden nada. O cuántos papás han dejado de hacer ruido con las cucharas con las que cantan los gozos para explicarle a un menor qué significa "Rey de las naciones, Emmanuel preclaro". Cuántos le han contado por qué se habla en los gozos de Adonaí, de Moisés, de Jesé, de David y de los desterrados. Cuántos se han dado a la tarea de explicarles qué quiere decir "Presentad al orbe tu fragante nardo". Y cuando dice: "Niño que apacientas con suave cayado" ¿qué?, ¿cuántos les han explicado el significado del verbo "apacentar"?

No sé, la Novena que repetimos cada año no habla bien de nosotros. Habría que pensar bien si tiene más sentido ayunar, arrodillarse tres veces al día y mirar a la Meca. Puede que sí.

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