Sin embargo, con todo y lo cachaco que soy, detesto de esta ciudad varias cositas. Aquí solo 36, por orden:

1. Lo obvio: el abominable, aborrecible, detestable, execrable e hijueputa tráfico que me desquicia y sistemáticamente me lleva a elaborar en mi cabeza la masacre ideal.
2. La ciudad en eterna obra.

3. El ridículo arribismo de propios y extraños que tuercen la trompa para ir a misa, pisar un teatro o "soplarse" una pizza.

4. Todos los jartos que abandonaron su tierrita, llegaron a la capital, estudiaron y trabajaron, para ahora hablar mal de Bogotá, hacer popó en ella y añorar a su Titiribí del alma (digo, solo por dar un ejemplo...).

5. El descaro con el que triunfó, triunfa y triunfará el cartel de los Sanandresitos.
6. La inseguridad tan macabra que tiene paranoica hasta la mafia de la policía.
7. Que le digan a cualquier lobería arquitectónica del barrio Rosales una "exclusiva residencia del norte de la capital".

8. La nueva arquitectura comercial que insiste en que esto es Miami y no una ciudad fría y sabanera.

9. Sí, Atlantis Plaza.

10. Una noche de cine en el Andino, por el sopor elitista que conlleva a una estúpida presión social (según dijo un famoso Samper).

11. El atraco a mano armada que representa comerse un maíz pira (no palomitas) con gaseosa en las salas de Cinemark y Cine Colombia.

12. Los falsos cachacos de programas de humor como Sábados felices, así como la doctora Urrutia, José Gabriel y todos aquellos que, arrastrando y ridiculizando el acento, hacen que a los bogotanos nos detesten con justa razón en el resto del país.

13. Hacer una vuelta en Bogotá, tipo sacar el RUT, sacar el carro de los patios o sacar el listado de cuentas de un predio. Perdón, cualquier vuelta en Bogotá es una mamera.

14. Millonarios y Santa Fe que, si se pudieran sumar los años del deshonor, juntos cumplirían 47 (30 los rojos y 17 los azules) de no hacer un reverendo culo.

15. El retorno de cualquier paseo, por cualquier vía, un domingo cualquiera.

16. Los 70 mil taxis y taxistas que nos someten a horror de "no tengo vueltas, ¿y qué?". Mafia criminal.

17. "Tener" que llevar a un gringo a Andrés Carne de Res, porque "toca", porque es "rechévere", "deli...", "supernuestro", "va gente relinda", cuando es otro atracadero del calibre de los Sanandresitos, Cinemark, Cine Colombia y los taxistas.

18. La desbordada concentración de sapos y lagartos.

19. La ciclovía con su tufillo "tropical" de manga sisa, aeróbico y salpicón.

20. El parqueadero de Unicentro, esa mole viviente crece imparable por alguna extraña radiación.

21. Que el paseo favorito de los fines de semana sea chupar helado en los centros comerciales, con tanto parque que hay.

22. Atlantis Plaza, otra vez (esta vez por sus helados).

23. Que ya no hay barrios.

24. Que ya no hay cines de barrio porque se los tomaron, primero los distribuidores porno (lo cual estaba más o menos) y ahora, los extorsionistas religiosos, que son tan solo comparables con los atracadores de los Sanandresitos, Cinemark, Cine Colombia, los taxistas y Andrés Carne de Res.

25. Todos los corruptos del país que ya se robaron sus municipios y departamentos y decidieron pasear sus gigantes traseros por los centros comerciales los fines de semana. ¡Cerdos!

26. La aberrante "escoltitis" (léase seis escoltas cada tres semáforos) y la desfachatez con la que amenazan, con la que se ufanan y con la que parquean donde se les da la reputa gana (a pesar de las leyes que se inventaron sus jefes).

27. Que tanto dueño de restaurante crea que el parque de la 93 es el Hyde Park de Londres y, por ende, cobre lo que equivale en libras esterlinas.

28. Que digan que un juguito de mandarina vale $9.000 con la excusa de que está "escasa" o que es "exótica", cuando aquí no más en Mesitas del Colegio se pudren en el suelo y por toneladas.

29. La invasión de celadores con rottweiler y otras bestias asesinas (hablo de los celadores).

30. Los transportadores de valores que nos amenazan con sus gigantes escopetas en la salida de los cajeros y supermercados.

31. La estafa cínica de los parqueaderos en general y de Parking, en particular, tan solo comparable con los atracadores de los Sanandresitos, Cinemark, Cine Colombia, los taxistas, Andrés Carne de Res y los extorsionistas religiosos.

32. La indiferencia de la guerra del bogotano que a los desplazados aún los llama "desechables".

33. El subdesarrollo que representa ir de frac a un concierto en el estadio El Campín, a un millón de pesos boleta y en silla Rimax. ¡Qué oso!

34. Mirar hacia los cerros en una tarde lluviosa y recordar que Jota Mario Valencia vive en esta misma ciudad.

35. El ruido sistemático de la ciudad que desquicia a mi novia y que, por la mañana, la pone como un tití.

36. Y sobre todo, lo que más detesto, es que ahora todo el mundo, por cuenta de una falsa "cheveridad", le dio por tutearlo a uno. Hasta mis primas.

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