No creo en la mala suerte y mucho menos en que algo tan insignificante como derramar un poco de sal la produzca. Sin embargo, muchas personas no solo creen en esto, sino en la forma de contrarrestar el maleficio: "…tome una pizca y arrójela por encima del hombro izquierdo directamente a la cara del diablo". El gran temor del ser humano es no controlar su destino. Y el hecho de que su suerte esté supeditada por un grano de sal, hace que este miedo sea todavía más patético. Ahora, no sé en qué momento, en nuestra recatada sociedad, se decretó que tener sexo en un vehículo producía la misma mala suerte que botar un poco de sal: "Hermanito, no se tire a esa mujer en el carro que lo sala". Pero de lo que sí estoy seguro es que nadie está dispuesto a correr el riesgo de montarse en algo "salado" y que pueda destutanarse a más de sesenta kilómetros por hora contra un poste.

Sin embargo, hay gente que decide arriesgarse, ya sea por la aventura misma o simplemente porque no tiene más a dónde ir. Para ellos, el carro representa el escenario perfecto para experimentar sensaciones y posiciones nuevas y emocionantes del tan aclamado Kamasutra vehicular, de donde he extraído unos ejemplos por si se emocionan y se atreven a "salar un carro":

El chofereado: usted se mantiene en el lugar del conductor y ella se sienta encima suyo ya sea de frente o de espaldas. Esta posición es positiva, pues en momentos de emergencia el desmonte es rápido y ágil. No se recomienda si el vehículo está andando.

El cambio de llanta: donde ella asume la posición de estar cambiando una llanta y usted la asiste por detrás. El juego con la cruceta se deja a la imaginación y el riesgo que quiera asumir la pareja.

Profesor y alumna: ella quiere la licencia y usted es muy exigente como profesor. Ella, como está nerviosa, confunde la palanca de cambios y decide ganarse el pase de una manera más divertida. Este ejercicio no funciona muy bien en Renault 4, pues la posición de la palanca de cambios no ayuda mucho a la fantasía.

Policía de tránsito: esta posición es un poco arriesgada, pues comienza por fuera del carro con una requisa minuciosa contra el capó del automóvil.

El taxista: sexo oral con carrerita hasta donde su fantasía y su pudor se lo permitan.

Si después de todo esto usted decide hacerlo tenemos cinco recomendaciones para que su experiencia valga la pena.

1 Escoja un buen lugar. El inesperado golpe sordo e insistente de una linterna metálica de celador contra la ventana de carro, seguido de: "¡Por qué más bien no se van para donde su p… madre pa' que les alquile pieza!", no solo puede interrumpir un momento romántico, sino dejarlo lisiado emocionalmente de por vida. Evite: miradores, centros comerciales, potreros, lotes abandonados, zonas residenciales, canchas de fútbol de colegios y parqueaderos de conventos. En definitiva, el lugar más seguro, aunque poco creativo, es el parqueadero privado del cuarto de un motel.

2 Estire. Cuando llegue al lugar previamente escogido, no le dé vergüenza sugerirle a su pareja bajarse del carro, poner el talón en el parachoques e intentar tocar con la mano la punta del pie. Respirar profundo ayuda, al igual que apagar el cigarrillo. Si le tiene un poco más de confianza, unas tres vueltas de trote leve alrededor del carro les brindará a sus músculos el suficiente oxígeno que evitará lesiones físicas una vez iniciadas las contorsiones necesarias para un buen desempeño en el acto vehicular. Para evitar calambres se recomienda consumir potasio dos o tres horas antes del acontecimiento.

3 Abra ventanas. Creo que fue Arquímedes o alguien parecido que dijo: la reacción del calor producido por dos cuerpos ardientes en un lugar reducido en contraste con el frío de la intemperie creará una leve película de vapor condensado en las ventanas de cualquier vehículo impidiendo visibilidad de afuera hacia adentro y viceversa. Esto puede llegar a ser peligroso, pues mientras el vidrio se desempaña, estos eternos minutos pueden ser aprovechados por ella para hacerle las tan detestables preguntas del postamor vehicular: ¿en qué piensas? ¿Tú crees que yo hago esto con todos? ¿Qué cilindraje tiene este carro?

4 Busque bien antes de terminar. Una vez que usted deje a la mujer en su casa, deberá ponerse unos guantes de látex de cirugía y microscópicamente estudiar cada centímetro de su carro como si fuera un miembro de CSI, pues cualquier prueba puede ser y será utilizada en su contra ya sea por sus amigos, sus padres o su esposa. Mujer que se respete (o no) deja marca. Dentro de estas evidencias circunstanciales válidas al frente de cualquier juez pueden encontrarse pintalabios (o manchas de estos en la cojinería), caimanes de pelo, delineador, brasieres, medias veladas (enteras o fragmentos), retenedor maxibucofacial o, en el peor de los casos, la famosa mancha Lewinsky tan perjudicial para mister Clinton.

5 Airee. Si el carro es suyo, durante los siguientes días procure andar con la mayoría de las ventanas abiertas y evite llevar a tías solteronas o abuelas ya que la cantidad de feromonas que circulan el ambiente de su carro son tales que le despertarían el apetito sexual a un eunuco.

Entendamos que el sexo, por mal que se haga, no produce mala suerte en un ascensor ni en un jacuzzi, ni en un avión, ni en la oficina del rector de la universidad y mucho menos en un carro. El sexo es bueno y delicioso siempre y cuando sea seguro. El sexo es como la pizza: cuando es buena es muy buena, pero cuando es mala, uno de todas formas se la come toda.

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