El beso es la cuota inicial de un ‘polvito’ porque a las mujeres no hay nada que les guste más que ser bien besadas. Besadas despacio, con pericia y encanto, o también —si es el caso— arrebatadamente y con pasión. Para ellas, una buena sesión de besos puede conducirlas fácilmente a la cama, o puede —si los besos son poco profundos— llevarlas muy lejos de su vida. Para que no le pase esto último y ‘se pierda esa platica’ aprenda a besar.
Hay muchas formas de hacerlo e incluso se le han dado diferentes nombres a los besos según lo que quieran significar y decir. Están los ‘franceses’ que son largos y profundos, con la lengua hasta el fondo. Está el ‘apasionado’ y también el ‘amistoso’. Y todos —ahí está el misterio— tienen sus variaciones, miles de variaciones. Pero definitivamente la regla de oro del beso es: no besar en público: no hay nada más desagradable e incorrecto que una ‘chupalina’ en medio de un paseo, fiesta o reunión. Bese bien y cuando se debe, y sus noches de sexo y amor estarán garantizadas.
Después de éstas consideraciones SoHo le ofrece unos estilos de besos para que el Kama Sutra ya aprendido por usted en la cama, vaya siempre más allá.

El ‘Caterine Z. Jones’ (sensual)
Este estilo de beso es perfecto para empezar a besar. En realidad ni siquiera es un beso en el sentido estricto de la palabra porque los labios escasamente se tocan. Se trata de acariciar suavemente los labios de ella con los suyos, sin utilizar la lengua. Sólo con la humedad del aliento y la sensación de roce, la mujer empezará a pedir más.
Practíquelo tres veces al día contra un vidrio, la figura resultante de su aliento le dará la calificación.

El ‘Julia Roberts’ (carnoso)
Esta forma de besar sería precisa para intentarla con Julia Roberts por sus labios salidos y carnosos. Se trata de mordisquear húmedamente los labios de su compañera. Hay dos formas de hacerlo. 1. Aprisione suavemente desde la base del labio y empiece a deslizar la mordida hasta que llegue al final. 2. Dé pequeños mordiscos muy cortos y un poco dolorosos. Si ella le sigue el juego, es un buen indicio de que lo está haciendo bien.
Practíquelo cuantas veces pueda contra su dedo índice, su propia sensibilidad le mostrará cuando esté mordiendo muy duro.

El ‘Meg Ryan’ (coqueto)
Esta es la manera más fácil de decir cosas que nunca se atrevería a decir: dele ‘piquitos’ consecutivos y cortos a su pareja mientras alterna esos besos —sin separar sus labios de la boca de ella— con palabras; pueden ser de amor, de sexo o de lujuria. Además del estímulo auditivo, ella sentirá la vibración de sus labios mientras hablan y eso la transportará más allá de lo imaginable.
Practíquelo dos veces al día con un ser inanimado: muñeca, oso de peluche, papá Noel… si no lo consigue: el perro es el mejor amigo del hombre.

El ‘Angelina Jolie’ (salvaje)
Aunque no cuadra para todas las ocasiones, sí lo hace para un momento de puro sexo y pasión. Ponga su mano en la nuca de su compañera, atráigala hacia sí y plántele un beso con toda la boca. Con firmeza. Puede, además de introducir su lengua, moverla con precisión para tocar el paladar de ella de adelante hacia atrás, debajo de la lengua y los dientes. No se trata de babearla toda: los movimientos deben ser precisos.
No tiene práctica posible. El calor del momento sexual debe conducirlo, por instinto, a hacerlo bien.

El ‘Naomi Campbell’ (‘beso de negra’)
Este beso tiene que ver con gustos y disgustos. Con la manera con la que cada quien prefiere comerse el ‘caramelito’ que tiene al frente. Unos preferirán hacerlo con toda la boca, bien abierta, sin masticar. Otros empezarán por la comisura del labio, meterán la puntica de la lengua y saborearán ese dulce placer de la saliva entre su boca. Y hay también los que se untarán toda la cara con el caramelo para sentirse vividos y sucios.
Practíquelo según sus antojos con los ojos cerrados, dejándose llevar.

Ilustración: Luis Eduardo León,

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