Contra Silvestre Dangond

Contra Silvestre Dangond


Lunático: Que padece locura, no continua, sino por intervalos.

Loco: Que ha perdido la razón. De poco juicio, disparatado e imprudente.

Era imposible empezar a escribir un artículo sobre mi colega sin investigar antes en el mismísimo Diccionario de la Real Academia Española el significado de loco, de lunático, como llamo con aprecio y de frente a este gran artista de la nueva ola del vallenato: Silvestre Dangond… Y no es que crea que él es la descripción exacta de lo que me dijo el diccionario, ¡no, para nada! Lo que pasa es que cada vez que me llega algún cuento de Silvestre no puedo evitar preguntarme al mejor estilo del reconocido merenguero Wilfrido Vargas: ¿te volviste loco, Silvestre? Y es que él es de esos personajes que cambian de humor y estado de ánimo con la luna, un día me quiere y otros, hmmmm, no tanto. Sin embargo, sus locuras —directas o indirectas, como quieran llamarlas— ya no me extrañan, ni me molestan así sean falsas, al contrario, ¡me divierten!

Silvestre es un joven lleno de talento, de espontaneidad, tiene el don de la palabra muy popular, algo que en algunos escenarios le sirve, pero en otros… no mucho. Ama lo que hace y se le nota cada vez que sube a una tarima; y es precisamente por ese amor que ha logrado, en tan poco tiempo, destacarse en el género vallenato.

Es también deschavetado, folclórico, frentero, parrandero (algo que indudablemente confirman sus vecinos), amiguero, musiquero (dígase en términos vallenatos de la persona que está pendiente de todos los cantantes de su género: famosos, desconocidos, principiantes, quién graba, quién no, quién sacó buen CD, quién uno malo, y todo lo que ustedes se puedan imaginar). Es impredecible, emotivo, sensible y buen padre. Siempre dice lo que se le ocurre sin pensarlo ni un segundo, y eso se nota en cada una de sus palabras. Lo afirma este caballero que les escribe, que lo ha visto llorar de emoción y de tristeza, y que ha recibido muestras de afecto en público, pero también ofensas.

Indudablemente, Silvestre es un hombre de polémicas, pues bien saben los seguidores del Grammy Latino que un día no cree en ningún premio, ni siquiera en el máximo galardón de la música latina, y al otro día, ¡oh sorpresa!, aparece nominado. ¡Compadre, felicitaciones por esa! Nos vemos en noviembre en Las Vegas para celebrar, le deseo mucha suerte. ¿Sí ve? Un Grammy no se compra, se consigue con mérito, trabajo y dedicación. Y si te "ganai" este, así lo niegues, te "vai" a volver más loco, porque tú sí sabes cómo celebrar. Eso te lo admiro muchísimo, prometo aprender de ti a ser más emocional.

En fin… podría quedarme toda la noche escribiendo y escribiendo sobre este "personajazo" que le trae color y emoción a esta, la dura carrera de un cantante vallenato, pero las reglas son claras y tengo límite de caracteres.

Silvestre, cada uno en su estilo, aquí no hay rivalidades ni competencias, ambos llevamos paz, alegría, gozo y diversión a la gente, ambos llenamos, disfrutamos lo que hacemos y ganamos; ambos queremos trabajar por muchos años. Tú puedes ser como te haces llamar, el original, el número uno, pero a mí no me interesa ser el número uno, yo lo que quiero es seguir siendo "el papá de los amores", te lo dice "el caballero".

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