No necesariamente tiene que ser Betty, la fea, o cualquier otra de Ecomoda, para que con la primera mirada las expectativas de tener sexo se desvanezcan en un segundo. Hasta una top model con una mascarilla de aguacate y pepinos puede hacernos decir lo que muy difícilmente, en otras circunstancias, diríamos: NO. No gracias. Tal vez mañana. Esas mujeres con su sola presencia nos bajan el ánimo y no existe Viagra que valga. Otras, en cambio, se valen de secadores, rulos, esmalte en las uñas y perro incluido para levantar una pared entre ellas y nosotros. La verdad no se esfuerzan demasido. La Unidad Investigativa de SoHo presenta cinco puntos que impulsarían a cualquier hombre a negarse frente a la idea de sexo…

Secador
El peor enemigo del ‘mañanero’ es un secador. Esa arma ruidosa que ocupa todo su tiempo frente al espejo, antes del desayuno, es lo que nos impide realizar nuestro sueño de despertar felices eirnos a la oficina con una sonrisa en la cara. Al oír el brrrrrr del motor, lo mejor es hacernos a la idea de que nada va pasar y como Napoleón en Waterloo, aceptar la derrota y bajar la cabeza.

Perro
Tienen razón quienes dicen que el perro es el mejor amigo del hombre, pero léase bien: del hombre. No hay nada peor que llegar a recogerla a su casa y que lo primero que asome a la puerta sea esa pequeña bola blanca, con moño azul incorporado, que responde el nombre de “Puppiiiiiiiiiiiii”. Atención: todo perro que se pueda patear no es perro.

Uñas de los pies
Como un semáforo en rojo funciona perfectamente el esmalte rojo en las uñas. Sexualmente hablando, no importa la velocidad con la que vaya, 150 km/h, 200 km/h o los 300 km/h. Al ver esos apéndices de los pies con el inconfundible tono rojizo, sólo se oirá el chirrido de la bragueta que se detiene violentamente ante ese color, que no por nada indica peligro.

Mascarilla de aguacates y pepinos
Siempre hemos oído que tal vitamina hidrata, ilumina y hasta cambia ‘mágicamente’ la piel, pero lo único seguro es que esa ensalada que se sirven ellas sobre su cara las hace ver como un buffet de almuerzo ejecutivo. Pero atención: nunca precisamente para engullirlo.

Calzones ‘cuadrados’
Puede que todo haya salido perfecto. La película en el cine. La comida. El baile. Los primeros ‘acercamientos’ en esas fases previas y hasta el streap tease a lo Kim Bassinger que ella hizo tan bien, pero si al momento justo de mostrarse tal cual como es, si en ese instante deja ver esos calzones tipo monja, ni modo… que llame a ¡Puppiiiiiiiiiiii!

¿Y qué tal la cadenita?,,

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