Hace cuatro años alquilamos una finca en Girardot. Salimos de Bogotá en un Jeep Wrangler modelo 95 descapotado, de un amigo. En la finca, empezamos a hacer camper cross en el jeep. Se me enredó el pie en el acelerador, perdí el control y fuimos a dar al fondo de la piscina. Íbamos tres y salimos casi ilesos. Al carro lo sacaron con dos grúas y se lo llevaron para Bogotá. En un taller estuvo tres días, lo desarmaron, lo lavaron con agua dulce, lo secaron y lo volvieron a armar. La reparación inicial salió en $2,5 millones, pero se le oxidaron todos los tornillos, se dañó la bomba y el tanque de gasolina, los inyectores, le comenzó a molestar el motor de arranque y se le cayó el exhosto. Ese carro se ha comido en total unas veinte veces el presupuesto que calculamos. Nosotros salimos fácilmente, pues el jeep no tenía ventanas, pero si a usted le pasa lo mismo a bordo de un carro normal, le recomiendo lo que, según me contó un rescatista después, se debe hacer:

1. Soltar el cinturón.

2. Romper o abrir la ventanilla, pues es más fácil que abrir la puerta de primerazo, ya que esta pesará toneladas por la presión del agua.

3. Si no puede hacerlo, guarde la calma y espere a que el agua entre al carro. Cuando el nivel llegue a su cuello, las presiones internas y externas serán balanceadas, por lo que podrá abrir la puerta.

4. Salir cuanto antes sin ponerse a sacar nada que no sea indispensable.

5. Alejarse del área para evitar ser succionado por el remolino que forma el hundimiento del vehículo.

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