Hace ocho años me dio por meterme al río Amazonas en su parte más baja. El agua me daba hasta el ombligo y por eso saqué a 'júnior' para orinar toda la cerveza que horas antes había ingerido. Durante el proceso, recuerdo que sentí un pinchazo como de alfiler en la uretra. Era un carnero, un pez de cuerpo baboso y muy delgado de 10 centímetros de largo (los hay de entre 6 y 20 centímetros de largo), que había metido su cabeza en mi pene, atraído por la orina. Como pude, lo expulsé y fui directamente al hospital para que detuvieran lo que parecía una 'menstruación' masculina. Los siguientes pasos no le evitarán pasar trece días orinando por una sonda, pero salvarán a su 'anguila' de una muerte segura:
 
1. Si su pene es lo suficientemente grande y el pez no está muy adentro, apriételo con ambas manos a manera de torniquete para que pueda expulsar el carnero con la presión ejercida.
 
2.  No se asuste si el pez vampiro, como lo llaman, abre sus espuelas mientras lo expulsa. es natural en él esta reacción cuando está succionando sangre y lo interrumpen. si se ha internado muy adentro de la uretra, es mejor que vaya a un hospital para que lo saquen con una cirugía, pues los ganchos lo pueden desgarrar por dentro y desangrarlo hasta morir.
 
3. Échese agua para menguar el ardor.
 
4. Controle el sangrado con alguna tela y diríjase al hospital más cercano.
 
5- Trate de no pensar que en los peores casos los indígenas de la zona han tenido que amputar el miembro de la víctima para evitar una hemorragia interna peor.
 
6. Cuente que un carnero lo ‘penetró’ y prepárese para una buena temporada a punta de penicilina.
 
7. No deje que la gente se entere, al menos que no le importe que lo llamen canjhiru (nombre portugués para el pececillo) por el resto de su vida.

 
Nota: si quiere evitar esta dolorosa penuria, cuando se bañe en el amazonas no se le ocurra orinar. la madre naturaleza sabe vengarse y lo hace a través de estos simpáticos animalitos, que se atraen irreversiblemente por cualquier desecho fisiológico, incluyendo ahogados flotantes e inoportunas menstruaciones. algunos expedicionarios del amazonas prefieren llevar siempre puesto un condón. el problema, ahí, será ver cómo mantenerlo erguido.

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