(alpinista, expedición Everest 2007)

1. Cálmese. Entre el momento en que oiga el ruido y aquel en que pase la avalancha pueden transcurrir dos o tres minutos.

2. Si ve que la avalancha viene hacia usted, intente dejar un indicio que les dé pistas a los rescatistas. Una buena alternativa es lanzar una cuerda lo más lejos posible y mantener uno de sus extremos amarrado a su cuerpo, de tal forma que cuando encuentren el lazo puedan seguirlo hasta llegar a usted. Lo ideal es llevar un emisor de señal que puedan rastrear.

3. Bote el piolet (pica) bien lejos para no correr el riesgo de enterrárselo.

4. Genere un espacio de aire cercano a la cara que luego le permita respirar. Con las manos y los brazos forme una especie de escudo, aunque lo ideal es protegerse tras una roca, unos árboles o una cornisa o con una chaqueta, un morral, un plástico o un poncho.

5. Póngase en posición fetal, protéjase la cabeza y ocupe el menor espacio. No exponga sus extremidades, pues un palo o una roca se las puede desmembrar.

6. Otra opción es respirar profundo y tratar de quedar lo más cerca posible de la superficie. A un amigo le ayudó nadar en medio de la avalancha como si ella fuera una ola.

7. Excave rápidamente para buscar la superficie, pues en segundos la nieve se solidifica y no tendrá otro remedio que esperar a que lo encuentren antes de que muera asfixiado por hipotermia.

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