1. Busque un escenario y un momento romántico, ojalá una playa a la medianoche y cuando haya luna llena.

2. Cree la atmósfera adecuada. Lleve vino, velas, uvas, fresas. Todo eso ayuda.

3. Endúlceme el oído, diciéndome lo que quiero oír. Cosas cariñosas, como "siempre había querido estar contigo" "siempre había soñado tenerte aquí". "Te amo, te quiero mucho, eres la mujer de mi vida". No importa si nada de eso es cierto. Dígalo que ayuda mucho.

4. Empiece con besos en la boca suaves y vaya dándolos cada vez más apasionados.

5. Deme besos en el cuello y en el pecho y, con la yema de los dedos, hágame cosquillas suaves en la espalda. Eso me despierta los sentidos. Recorra así todo mi cuerpo.

6. Acostados ya sobre la arena, deje que las cosas fluyan. No pida permiso para hacer una movida, ni planee ninguna posición, sino deje que se den las cosas, pues si lo hace bien todo puede pasar...

7. No sea de los que dejan iniciada a las mujeres por su velocidad, pero tampoco de los que duran tanto que ya lo aburren a uno.

8. Nunca deje de decirme cosas al oído y al final no se le ocurra salir corriendo. Debe besarme, abrazarme y decirme que fui lo máximo. Eso sí, nunca, nunca, pregunte: ¿Te gustó?

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