En su afán por convertirse en la Biblia del futuro, Bill Gates llegó a la conclusión de que la mejor manera de quedar en la memoria de los hombres es a través de los juegos. ¿Desquiciado? No tanto. Piénselo con detenimiento y verá que aunque usted probablemente no tenga ni idea de cómo se llamaba el sistema operativo de su primer computador, sabe perfectamente qué es un Atari o un nostálgico Telebolito.
Sin embargo, Gates no sólo es consiente de eso, sino que también sabe que cada vez más personas prefieren renovar su versión de FIFA (96, 97, 98… 2001) que actualizar su sistema de Windows. El gigante de la informática lo sabe y por eso ha tomado cartas en el asunto.

En el próximo otoño, es decir, en agosto de este año, Mario Bros ya no tendrá que enfrentarse a los míticos dragones de siempre sino a los 500 millones de dólares que Microsoft invertirá en la publicidad de su nueva consola de juegos. Mientras que Nintendo trabaja en su GameCube —que se lanzará en noviembre de este año— con el mismo silencio con el que Link debía atravesar el bosque de los espíritus en Zelda 2, la gente de Gates grita a los cuatro vientos que con un tamaño de 12 x 10 x 3,5 pulgadas, un precio de más o menos US$300 y una velocidad de lectura de juegos de 733 Mhz, el Xbox acabará con todas y cada una de las vidas de Mario, Luigi, Link y demás personajes creados por Nintendo o cualquier otra consola de juegos como el PlayStation, de Sony, o el Sega DreamCast.

Los creadores de Mario y Luigi, sin embargo, se niegan a salir derrotados sin dar una pelea. Además de tener un precio US$100 menor al Xbox de Gates, la comodidad en el tamaño del nuevo GameCube de Nintendo —así como sus 406 Mhz de velocidad en la lectura— son cosas que hay qué tener en cuenta. A pesar de no contar con reproductor de DVD o un hard drive no hay que olvidar tampoco que Shigeru Miyamoto –diseñador de obras maestras como Mario, Zelda o Donkey Kong, entre otros— aún está del lado de Nintendo.

Claro que si se mira objetivamente, el realismo detrás de las gráficas del Xbox , la inclusión de un reproductor de DVD y el hecho de contar con un mayor número de aliados provenientes de la industria independiente del diseño perfilarían el último ‘juguete’ de Gates como el más opcionado para ganar el duelo de titanes que no tendría por qué terminar en un fatality.

Si bien el Xbox es una máquina más completa, no tiene razones para arrebatar necesariamente el mercado perseguido por Nintendo. El fenómeno de los juegos de video se ha convertido en algo tan fascinante que todos los interesados en vender diversión tienen su tajada de pastel. Mientras que Nintendo y su silenciosa estrategia continúan apuntando a los niños con nuevos juegos como La mansión de luigi, Wave race o Blue Storm, los creativos de Microsoft debutan en el mercado con cosas “más para grandes” como HALO —una versión de Star Wars cuyas gráficas superan las obtenidas por George Lucas en su clásico de 1977—.

Por eso, si bien junto con el reproductor de DVD juegos como Fuzion, Cell damage o Oddworld podrían hacer del Xbox la mejor opción para los fines de semana de alguien que como usted creció entre asteroides, marcianitos y pacmans, el GameCube podría resultar un regalo US$100 más barato para sus sobrinos en Navidad.
Larga vida al rey juego y que comience el nuevo round.


De película
Ya sea con Joystick o con control de mil botones, cada vez que uno enciende un videojuego se monta en un video distinto. ¿A qué películas se parecen los juegos con los que crecmos?
Telebolito: La guerra del fuego
Atari: E.T. phone home
Nintendo: El último emperador
Sega: La caída del Imperio
Super Nintendo: El Imperio contraataca
Sega Genesis: Jurassic Park
Nintendo 64: El retorno del Jedi
PlayStation: La naranja mecánica
Sega DreamCast: La amenaza Fantasma
PlayStation II: Odisea del espacio
GameCube: Pearl Harbor
Xbox: The Matrix

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