Gracias, Italia

"Cannelloni" son tubos de pasta de unos 2,5 cm. de diámetro por 10 cm. de largo, para rellenar y cocinar en horno, sumergidos en salsa, generalmente de tomate y/o blanca (bechamel). Suelen rellenarse de carnes, aves, verduras, quesos, mariscos, y sus combinaciones. Los de hoy son de verdura y queso, muy sencillos, pero no por eso menos deliciosos que los más.
Debemos hacernos de una caja de canelones, preferiblemente italianos. Contiene 24 unidades y no necesitan cocción previa en agua. Para rellenarlos debemos proceder así: en tres cucharadas de aceite (maíz, girasol, oliva), doramos otras tres de cebolla cabezona picadita fina. Cuando ya ha cogido ese colorcito le agregamos 250 g de tomate bien rojo, ya pelado y quitado el corazón y las semillas, picado en trocitos de unos 2 cm. Esto llena dos pocillos chocolateros, para lo cual debimos haber adquirido unos 500 g de tomate, que puede ser milano, larga vida, chonto, etc. Agregado el tomate a la cebolla, salteamos durante 10 minutos; revolvemos a menudo y condimentamos con sal, pimienta y jengibre en polvo, si éste es de nuestro agrado (a mí me encanta el jengibre). Dos minutos antes de retirar del fuego, agregamos tres cucharadas de albahaca fresca picada gruesa. Todavía caliente, agregamos 100 g de queso ricotta o requesón y otros 100 de mozzarella cortada en cubos pequeñitos. Todo muy bien mezclado, ya quedó el relleno. ¿Fácil, verdad?
Con la ayuda de una minicucharita o un cuchillito mantequillero y un poco de paciencia, rellenamos los canelones, compactando la mezcla, al tiempo que vigilamos que no se esté saliendo por el otro extremo.
Haremos la salsa blanca en la que se cocinará la pasta rellena, así: una bolsa de 900 cc de leche entera, o total o semidescremada o deslactosada, sirve a nuestro fin. En una pequeña cantidad de esa leche (medio pocillo) diluimos en frío cuatro cucharadas al ras de Maizena, que agregamos al resto de la leche. Ponemos al calor y revolvemos continuamente hasta un minuto después de comenzado el hervor. Retiramos y condimentamos con sal, nuez moscada en polvo y pimienta. Probamos: debe destacarse el sabor a nuez moscada. La salsa quedará poco espesa, más bien líquida.
En uno o varios recipientes para horno acomodamos, sin superponer, en un solo piso, los canelones. Los recipientes pueden ser de lata, cerámica, barro, o refractarios. También sirven moldes de aluminio, como para lasaña. El molde o recipiente que se use debe contener los canelones de la forma más estrecha posible, ya que es imprescindible que la salsa blanca los cubra. No hay más que poner en el fondo del recipiente bastante salsa, encima los canelones rellenos y, como dijimos, cubrirlos con más salsa, generosamente.
Precalentamos el horno a temperatura media; introducimos en la parte alta los moldes cubiertos con papel aluminio. Al cabo de 30 minutos destapamos y rociamos queso parmesano. Volvemos a introducir, si es posible con sólo calor de arriba, hasta que dore el queso.
Si lo que usted quería era quedar como un príncipe con su invitada, esta vez le falló: quedará como un rey.

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