Los colombianos tenemos una particularidad, la de querer mucho a nuestra tierra. Cuando estamos lejos de ella, consumimos café de nuestro país a cuatro dólares el vaso desechable, pero nos molestamos cuando nos cobran un tinto en Colombia. Compramos platos de frijoles a $12 dólares en Estados Unidos y no nos comemos los de la casa, que nos preparan con tanto amor y esmero. Pedimos papa criolla y guascas a cualquier pariente o amigo que viaje para hacer un ajiaco, y añoramos metidos entre cobijas en gélidos inviernos una agua de panelita con limón para mitigar bien sea la gripe o el frío, cuando aquí no lo valorábamos.

En mi aventura culinaria y en mi búsqueda de ingredientes, he procurado recorrer el país para buscar materias primas e insumos para mis recetas. Los mejores chorizos (para mí, los de Villamaría y de la familia Sáenz, los originales), los cafés más especiales de las diferentes regiones del país, de pisos climáticos, las frutas más exóticas y diferentes a la tan mentada mandarina de estos días. Por qué no un carambolo, un higo, un maracuyá, un lulo. Y en esa búsqueda, me empeciné por dar a conocer los vinagres artesanales que hacen nuestras campesinas y que dan sabores tan especiales, con preparaciones que sorprenderían a cualquiera. Resultado de esa búsqueda encontré, también, la tienda Café de la Paz, una iniciativa para los que quieren a Colombia y desean respaldar la sustitución de cultivos. Allí, uno encuentra miel de abejas pura, café de varias regiones, dulces de varias frutas exóticas de nuestra amazonia, especias y palmitos, entre otros.

Colombia es un país muy especial, lleno de grandes ideas que muchas veces no conocemos. Esta maravilla que debemos apoyar está ubicada en la calle 102 No. 17A-61, al frente del parqueadero de Pomona. Allí podemos tomarnos un café y ver nuestras lindas artesanías y toda esta labor tan interesante; encontrará características propias del realismo mágico, tan de moda por estos días.

Pasando al tema de los vinos, les recomiendo buscar dos Malbecs argentinos muy buenos: el Ruta 15 y el Llaver Oro, ambos bastante complejos, pero especiales para acompañar esas carnes a la parrilla que nos gustan tanto a los colombianos. Para quienes quieran probar tengo en carpeta unas recetas de salsas que algunos de ustedes me piden para acompañar el asado: chimichurri, ají casero y salsa baby, todos a vuelta de correo.

Saludos y los espero en Carnavale,

Calle 69A No. 6-19

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